LA IMPORTANCIA DE LA RENDICIÓN DE CUENTAS

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2026-01-04 03:00:00

Os doy potestad de pisotear serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.


San Lucas 10.19

Jesús preparó a setenta discípulos y los envió de dos en dos a cada ciudad que visitaría para evangelizar, sanar a los enfermos y liberar a los oprimidos. Los setenta fueron como Él les había mandado y se sorprendieron al usar el Nombre del Señor para sanar a los enfermos, pues vieron cómo los demonios se manifestaban y abandonaban a la gente. Este asombro se produjo porque no se les había dicho que tendrían poder para echar fuera espíritus malignos. Ante esto, le contaron al Maestro lo sucedido.

El Señor confirmó que había visto los acontecimientos en el mundo espiritual cuando los discípulos ordenaron en Su Nombre. Entonces, les reveló que, a partir de ese momento, recibirían poder para pisotear serpientes, escorpiones y todo el poder del enemigo, y nada les haría daño. Sin embargo, ¿cuál habría sido el desenlace de esta historia si no se hubieran presentado ante Jesús para contarle sus hechos? Probablemente, no habrían recibido el poder de lo Alto. ¡Manténganse alerta!

Es bueno mostrar gratitud a Dios regresando a la iglesia donde se recibió la bendición para dar testimonio del milagro realizado por el Nombre de Jesús. Cristo se complació tanto cuando los discípulos expresaron este reconocimiento que les concedió poder absoluto sobre las malas obras. Cuando expresamos nuestra gratitud al Salvador, Él colma nuestras vidas de victorias. Sin embargo, hay personas que, un día, estaban en la ruina, pidiendo ayuda a familiares y amigos, y, al ir a la iglesia, empezaron a prosperar, pero no regresaron para dar las gracias.

En cierta ocasión, durante una reunión de fe, el gimnasio Maracanazinho estaba repleto. El lugar estaba tan lleno que los participantes apenas cabían en los pasillos. En el momento de la oración, unas 500 personas agitaron las manos con sus audífonos, porque habían sido sanadas. Si reuniéramos a todas las personas sordas que Cristo sanó durante los servicios en Río de Janeiro, tendríamos una gran iglesia formada solo por ex sordos, pero ¿dónde están ahora? Muchos solo recibieron esa bendición, y no las demás que Jesús les daría.

¿Cuántas personas presentes en aquel evento se convirtieron en empresarios exitosos y ya no están entre nosotros? ¿Por qué fueron ingratos y no financiaron la obra de evangelización que se realiza en todo el mundo? El Señor recompensará a los que agradecen no solo con palabra, sino también con hechos. ¡Quien sirva en la casa de Dios, cuando Él lo busque, será usado en la obra divina!

Cristo nos ha dado poder para pisotear, aplastar y destruir cualquier obra del diablo, y nada nos afligirá. Nosotros, los salvados, somos responsables de guiar a los perdidos a la salvación, así que debemos cumplir nuestra misión, enseñándoles, entre otras cosas, a buscar el don de la gratitud: «Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo, porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.» (S. Lucas 6.38).

Debemos actuar con valentía; después de todo, Dios nos ha dado autoridad contra el enemigo. Esto es lo mínimo que podemos hacer para agradar al Señor. Use este poder cada vez que bendiga a alguien u ore por usted mismo; así, el Padre será glorificado en el Hijo. Su felicidad depende de lo que declare y crea. Dios estará con usted ahora y siempre. ¡Crea, ore y viva!

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares

La Oración de Hoy

¡Amado Dios! Te agradecemos por habernos dado la vida y, con ella, todas las demás bendiciones, para que seamos Tus amados hijos, partícipes de Tu naturaleza perfecta. Abre nuestro entendimiento para que podamos vivir en Ti.

Te damos gracias por el poder que nos has dado en Cristo. Con Él venceremos las batallas y, al final, seremos recibidos por Ti en el Cielo, de donde jamás partiremos. ¡No podemos dejar de buscar Tus mandamientos y cumplirlos!

Tú nos aseguras que nada nos sucederá durante las luchas que libramos en nuestro camino hacia la gloria eterna. Es incomparable obedecerte en todo, pues Tú eres el Dios de santidad y amor. ¡A Ti sea la gloria y la alabanza por siempre!