AFANADA Y TURBADA

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2026-01-26 03:00:00

Respondiendo Jesús, le dijo: —Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.

San Lucas 10.41

Para caminar bien ante el Señor, necesitamos saber lo que Él dice sobre los asuntos de la vida, buscar primero Su Reino y Su justicia (S. Mateo 6.33) y no exagerar negándole a alguien el derecho a tenernos a su lado. ¡Quienes son llamados por el Altísimo a hacer Su voluntad deben servirle primero!

Si interpretamos la Biblia según nuestro propio criterio, podemos tergiversarla, incluso si, a los ojos de los demás, tenemos razón. Examinemos las palabras de Jesús a la luz de la revelación del Espíritu de Dios: «Pero vosotros decís: “Basta que diga un hombre al padre o a la madre: ‘Es Corbán (que quiere decir: “Mi ofrenda a Dios”) todo aquello con que pudiera ayudarte’,” y no lo dejáis hacer más por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a éstas.» (S. Marcos 7.11-13). Dejar de ayudar a los padres para hacer ofrendas al Señor es peligroso.

Analicemos estos versículos: «Otro de sus discípulos le dijo: —Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. Jesús le dijo: —Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.» (S. Mateo 8.21-22). Así como el matrimonio termina con la muerte de uno de los cónyuges, la obligación de cuidar a nuestros padres también termina con su muerte. ¡Es lícito pagarle a alguien para que nos reemplace en todo!

Nuestra cultura dice que velar a los muertos demuestra amor por ellos. Pero ¿por qué velar el cuerpo sin vida cuando las partes principales, el alma y el espíritu, están fuera de nuestro alcance? Es inútil llorar, orar o rogarle a Dios que le dé al difunto un buen lugar en la eternidad porque, en vida, cada persona, a través de sus decisiones, determina adónde irá. Ninguna petición relacionada con un difunto será concedida. ¡Debemos predicar el Evangelio a los vivos!

Mientras las personas viven, deben elegir a quién servir, pues cuando mueran, su destino estará sellado. Dios no tiene nietos; solo hijos. Quienes reciben a Jesús como Salvador y Señor entrarán en el Reino de los Cielos y permanecerán allí para siempre. Sin embargo, quienes no se rinden al Salvador en vida, o lo aceptan, pero continúan pecando sin arrepentirse, estarán fuera del Cielo (S. Juan 3.36).

Quienes descuidan la obra de Dios, alegando que sus padres son ancianos, pero no los cuidan, obran mal, pues podrían mantenerlos cerca y seguir proclamando el Evangelio. Los perdidos necesitan arrepentirse y nacer de nuevo. Necesitan cuidado en la fe para que no sufran por la eternidad. Dios nos pedirá cuentas si los abandonamos. Jesús dijo: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» (S. Mateo 12.48b).

Jesús llamó a Marta dos veces para hacerle ver su ansiedad. La Biblia dice que debemos depositar todas nuestras ansiedades en Él porque Él se preocupa por nosotros (1 S. Pedro 5.7). Además de estar inquieta, Marta estaba turbada por muchas cosas y distraída con muchas tareas (S. Lucas 10.40), por lo que se quejó de María por estar sentada a los pies de Jesús y dejarla sola sirviéndole. ¡Tenga cuidado! ¡Ore!

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares,

 


La Oración de Hoy

¡Dios de nuestras luchas! Todo sería más fácil para cualquiera si enfrentara la lucha y meditara en lo que le llamara la atención, pues Tú eras testigo de las promesas hechas a quienes creen. ¡Con Tu testimonio, encontramos la salida!

Marta aún no había comprendido lo que el Maestro decía ese día, pero el sermón también era para aquellos que solo pensaban en las golosinas y no en el Pan del Cielo. Si hacemos lo correcto según Tus enseñanzas, ¡nunca estaremos ansiosos ni agobiados!

No podemos permitir que el diablo nos muestre la posibilidad de obtener riquezas. Nunca debemos pensar en el beneficio, pues perderemos Tu unción, y sin ella, no venceremos. ¡Queremos conocerte y amarte!