ASÍ VENDRÁ

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2026-10-07 03:00:00

Los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.


Hechos 1:11

Todo tiene su tiempo. Incluso los días de Jesús en la Tierra, durante los cuales pudo realizar milagros, llegaron a su fin. Luego, tras completar la obra de salvación, Cristo ascendió al Cielo, como lo registra la Palabra: «¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?» (S. Juan 6:62). Como se dijo, sucedió. Así será con toda declaración del Señor dirigida a usted. ¡Aprópiese de ella, porque es su suerte y su bendición!

Los dos ángeles se les aparecieron a los discípulos que mantenían la mirada fija en el Cielo, esperando ver lo que el Señor solo mostrará cuando regrese para llevar a los salvos a la morada eterna del Padre. Ahora bien, hace falta que se abandonen ciertas actitudes, como intentar ser más listos que los hermanos o buscar señales en el Cielo del regreso de Cristo. Quien actúa así pasará su vida sin hacer nada bueno para sí mismo ni para los demás. ¡Confíe en Él!

Confiar en Dios es confiar en Su Palabra, pues este es el método que nos guía por el camino de la fe, como está escrito en Hebreos: «Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas.» (Hebreos 1:1). El Hijo es la Palabra que se usó para hacer todo lo que el Padre dijo: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.» (S. Juan 1:1).

Como ejemplo de lo que la Palabra hizo en el principio, tenemos al Señor diciendo: «Sea la luz». ¿Surgió por casualidad? ¡No! Jesús, en Su forma eterna como la Palabra de Dios, la creó. Ahora bien, la luz es algo fenomenal, pues viaja a 293 000 kilómetros por segundo. Para ilustrarlo: la distancia entre Brasil y Nueva York en línea recta es de unos ocho mil kilómetros. Si Nueva York estuviera 37 veces más lejos, la luz tardaría un segundo en llegar.

Ahora, ¡imagine la capacidad ilimitada de Jesús, el Verbo! No había luz, pero Él la creó, porque el Padre habló. ¿Cuánto hará el Hijo por usted, si Dios afirma que debe ser una bendición? Después de todo, por la fe, se ha convertido en hijo de Abraham, a quien el Altísimo prometió: «Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.» (Génesis 12:2). ¡No acepte nada menos que ser una bendición, pues usted es hijo del que Bendice!

        No tenemos que seguir mirando al Cielo esperando bendiciones, sino solo creer en Él para obtener todo lo que necesitamos. Los ángeles dijeron: «Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como lo habéis visto ir al cielo.» (Hechos 1:11b). Nada le impedirá ser quien el Señor quiso que fuera. Por lo tanto, sirva a Dios con Su gozo, porque Él es su fuerza (Nehemías 8:10). ¡Los débiles deben decir que son fuertes (Joel 3:10)!

Ya está todo decidido en lo que respecta a la segunda venida de Cristo. Ocurrirá como se les ha dicho a quienes desean creer en Él. Solo el Padre sabe cuándo sucederá: «Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.» (S. Marcos 13:32).

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Amado Dios! Gracias a la resurrección de Jesús, podemos vivir libres de las fuerzas del Infierno. Esto solo ha sido posible porque Él venció al diablo en nuestro lugar, concediéndonos la comunión Contigo. ¡Hemos resucitado con Él!

        Sabemos que, un día, Cristo vendrá a buscarnos y subiremos con Él al Cielo de gloria y paz, del que nunca seremos apartados. ¡Tu Palabra se cumplirá plenamente en nosotros, y viviremos para siempre en Tu Hogar de santidad, bondad y amor sin igual!

        ¡Es bueno vivir en Ti, hacer Tu voluntad y anunciar Tu amor y Tu alegría a quienes no Te conocen! ¡Basta ya de ver al pueblo sufrir todo tipo de males! Al fin y al cabo, Tu Hijo lo sufrió todo por nuestra felicidad. No tenemos que vivir dominados por las debilidades ni por el miedo. ¡Somos Tuyos!