BOCA COMPLETAMENTE SANTA

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2026-06-18 03:00:00

Él no cometió pecado ni se halló engaño en su boca.

1 Pedro 2:22

Vamos a hablar de nuestro Salvador, que nunca cometió pecado, ni siquiera en lo más íntimo de Su ser. Él nos ama verdaderamente, pero también necesitamos amarlo, a fin de disfrutar de Su amor: «El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él» (S. Juan 14:21). Usted puede incluso decir que ya sabe esto, pero ¿vive esa realidad?

Si usted no se preocupa por lo que piensa, hace y le gusta, no guarda la Palabra ni disfruta de la presencia del Espíritu Santo en su ser. La Biblia registra: «Respondió Jesús y le dijo: —El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él» (S. Juan 14:23). Si la tristeza invadió su corazón, la sanidad vendrá cuando usted obedezca a Dios. ¡Decídase!

Cristo garantizó que lo veríamos y que nuestro corazón se alegraría (S. Juan 16:22). Nadie puede quitarnos la alegría que viene del Señor. Aunque el Infierno se esfuerce por hacerlo, no lo conseguirá. Ahora bien, si no presta la debida atención a lo que Jesús dice, quedará sin Su presencia. Si alguien visita a un amigo o familiar y no es bien recibido, se irá, ¿no es verdad?

Jesús no cometió ningún pecado, pero, siendo el Cordero de Dios, recibió sobre Sí nuestros pecados y nos libró del yugo de todos ellos: “Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia. ¡Por su herida habéis sido sanados!” (1 Pedro 2:24). Creer que el Salvador nos amó de esa manera nos motiva a vivir victoriosamente en todos los aspectos de la vida. ¡Él nos hizo posible eso!

        Las Escrituras hablan mucho sobre la obra maravillosa realizada por Cristo en nuestro favor, para que tuviéramos la felicidad eterna. Entre esos textos, destacamos Apocalipsis 1.5, que dice: «Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama, nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre.» ¡Dios desea hacerlo vencedor aquí, en este mundo, y en la eternidad!

Aférrese a esa revelación venida del trono del Altísimo y viva bajo Su protección. La razón por la cual Dios envió al Espíritu Santo para hacerle conocer a Jesús es esta: «Jehová te escuche en el día de conflicto; el nombre del Dios de Jacob te defienda. Te envíe ayuda desde el santuario y desde Sión te sostenga» (Salmo 20:1-2). Su actitud ahora debe ser de gratitud por lo que el Señor hizo por usted. ¡Ámelo!

Hay un motivo eterno para que usted reciba la Palabra de Dios; por eso, crea en ella. No siga postrado, pero levántate y ponte sobre tus pies, porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto y de aquellas en que me apareceré a ti (Hechos 26:16). Dios es su Protección, su Poder y su Inspiración. ¡Recomience su vida a la luz de esta verdad y será siempre feliz!

 

En Cristo, con amor,

 

R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Padre de amor! No podemos quedarnos callados después de aprender lo que dices en Tu Palabra. Es simplemente fantástico oír todo esto de Ti y creer en Tus enseñanzas. ¡Tú eres perfecto en todo, principalmente en el amor por nosotros!

Tú muestras nuestros errores y nos llevas a andar a Tu lado. Ya no nos inclinaremos ante las ofertas del diablo y de sus demonios, las cuales complicaban nuestra vida. ¡Confesamos nuestros pecados ante Ti y pedimos Tu perdón!

Abre nuestro entendimiento sobre la bendita Persona de Jesucristo, quien murió para darnos la vida eterna. Padre, queremos testificar que Tú lo eres todo para nosotros. ¡Te agradecemos por Tu gracia, que nos hizo ver el Camino de amor y paz!