CONFÍAN Y SE JACTAN EN LA NADA

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2026-02-10 03:00:00

Los que confían en sus bienes y de sus muchas riquezas se jactan.

Salmo 49.6

Quienes no conocen al Señor actúan sin pensar, fuera de Su voluntad. Si una persona no está en el espíritu, nunca podrá cumplir el propósito de Dios. Vea lo que dice la Biblia sobre seguir la voz que nos guiará correctamente: Entonces tus oídos oirán detrás de ti la palabra que diga: «Éste es el camino, andad por él y no echéis a la mano derecha, ni tampoco os desviéis a la mano izquierda.» (Isaías 30.21). ¡Ore!

Algunas personas salvas aún no comprenden el valor de la fidelidad a Dios, que proviene de Él. Rechazar las reprensiones del Señor es declarar que ya no andará en Su presencia, demostrando que no necesita Su protección y que aborrece vivir en santidad. Es como decir que prefiere el sufrimiento eterno a vivir en un mundo de perfección. Quienes deciden proceder de esta manera están locos. ¡Misericordia!

Los bienes no significan que posea una suma significativa de dinero, sino el orgullo de tener una mente brillante, un buen físico u otra virtud. ¿Por qué confiar en posesiones materiales o imaginarias si la muerte eterna será su fin y lo separará del Creador para siempre? El hombre necesita a Dios a cada instante para garantizar su felicidad eterna.

La actitud más noble que una persona puede tener es reconocer que ha pecado, pues esto la reconcilia con Dios. Él es la expresión pura del amor y la santidad, el Único que tiene misericordia y el poder de perdonar cualquier pecado. La solución para quienes han dado un paso en falso es volverse a Dios y decirle: «Padre, he pecado». El Señor sabe cuándo ha caído y cuál es su destino, pero, como Él es su Padre, seguramente le perdonará y le dará un nuevo sentido a su vida (1 Juan 1.8).

Regrese al camino de la dignidad y vaya adonde el Señor le envíe, sin deberle nada al diablo. La caída ya ocurrió, pero el Dios misericordioso desea su felicidad: «Ve y proclama estas palabras hacia el norte, y di: “Vuélvete, rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice Jehová; no guardaré para siempre el enojo» (Jeremías 3:12). ¡Clame!

Deje de engañar a la gente y acérquese a Dios con lágrimas y verdadero arrepentimiento. Confiese su culpa al Señor; cuéntele todo lo que está mal en usted, y Él le restaurará por completo. El Altísimo dice: «Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos y ovejas de su prado.» (Salmo 100.3). Dios se ofrece para restaurar su vida. ¡Gloria al Señor, que es inmutable!

¡La gloria del Padre es ver a Sus hijos regresar a Su casa! Así como sucedió con el hijo pródigo, así sucederá con usted. Así como el padre del muchacho miraba constantemente al horizonte, ansioso por su regreso, Dios hace lo mismo con su hijo perdido, pues sabe que podrá reconocer su error y tomar la decisión correcta de regresar (S. Lucas 15.11-24). En este momento, el Señor le quiere de vuelta en su casa y ya ha preparado un banquete para recibirle. Diga: “¡Padre, he regresado!”.

 

En Cristo, con amor,

 

R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Padre, amor eterno! Te agradecemos todo lo que haces por nosotros, por el arrepentimiento de quienes Te buscan y regresan a la comunión Contigo, reafirmando su fe en Ti. ¡No hay manera de que el hombre viva lejos de Ti, confiando en sus bienes y jactándose de sus riquezas!

"¡Quiero cambiar!", es el clamor de muchos que han leído este mensaje. Nunca estarán satisfechos ni dejarán de buscarte, pues esta es la oportunidad de confesar sus pecados y aceptar Tu misericordia al perdonarlos.

No confiaremos en nuestra capacidad intelectual ni nos gloriaremos en nuestras virtudes. Nuestro deseo es llenarnos de Tu gracia, recibir el perdón y enmendarnos para no hacer más lo que el diablo quiere. ¡Líbranos de la locura que produce el corazón humano y perdónanos!