DESLIGADOS DE CRISTO
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2026-01-30 03:00:00
De Cristo os desligasteis, los que por la Ley os justificáis; de la gracia habéis caído.
Gálatas 5.4
La peor tragedia que le puede ocurrir a alguien es desligarse de Cristo, porque, además de no ir al Cielo, al morir será arrojado al lago de fuego y azufre que arderá eternamente (Apocalipsis 20.14-15). Sin embargo, es fácil salir de esta terrible situación; basta con dejar que el Espíritu de Dios le muestre la salida (S. Juan 16.8-15). La decisión de ser salvo es suya; así que no tema; acepte la oferta del Señor ahora mismo.
El peligro ya ha alcanzado a quienes se apartan del Camino y siguen las sendas del pecado (S. Mateo 7.13-14). ¿Por qué hacerse esto consigo mismo, si después no habrá manera de revertir esta mala decisión? El Señor espera pacientemente a la puerta, para entrar en su corazón y limpiarlo de la maldad (Apocalipsis 3.20). Con Dios, usted jamás quedará decepcionado, sino revestido de santidad y dignidad real (Apocalipsis 3.5). ¡Entréguese a Cristo ahora!
Separarse de Cristo es la situación más trágica que alguien puede experimentar. Nada es peor que dejarse engañar por el enemigo, porque desde el momento en que decide no abrirle la puerta al Buen Pastor, el maligno viene y le envuelve en tinieblas. El diablo no puede quitarle la vida antes de tiempo porque Dios no lo permite. Pero si no se convierte al Señor, cuando muera, estará con el enemigo para siempre. ¡Vele y ore!
La Ley de Moisés fue cumplida por Cristo (S. Mateo 5.17). Mediante Su sangre, selló el Nuevo Pacto entre el hombre y Dios (Hebreos 13.20-21), y desde entonces, hemos disfrutado de la ley de la libertad (Gálatas 5.1; Romanos 8.1-3). Ahora, depende de usted decidir vivir para Cristo, rechazando cualquier acción mala en su vida. Quien guarda los mandamientos del Señor cumple toda la Ley del pasado. ¡Crea!
Jesús cumplió incluso los detalles de la Ley que eran necesarios para que el hombre agradara a Dios (S. Mateo 5.18). Ahora, en Cristo, agradamos al Señor cuando obedecemos las normas del Nuevo Testamento (S. Juan 14.21; 1 S. Juan 5.3), sin tener ninguna condenación que nos mantenga cautivos: «Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.» (Romanos 8.1).
Estar separado de Cristo es ser entregado al odio del diablo, quien sin duda actuará con fuerza para destruir completamente a la persona, reduciéndola a alguien sin moral y sin amor ni siquiera por sus familiares (2 Timoteo 3.2-4). La destrucción empieza cuando una persona cierra sus oídos a lo que el Señor dice y practica lo que condena en las Escrituras. ¡Manténganse siempre abierto a las revelaciones de la Palabra, porque son puertas por las cuales llegan a Él!
Caer de la gracia divina es lo peor que le puede suceder, porque sin ella, nunca se acercará a Dios. Hoy, Él le ofrece la salvación; mañana, puede ser demasiado tarde para obtenerla. ¡Crea y será salvo! La puerta no permanecerá abierta para siempre, esperando a que esté dispuesto a entrar. ¡Entre ahora!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Dios, que justificas al hombre! Es imposible justificarnos a nosotros mismos, pues la carne y las demás “virtudes” que creemos tener son inútiles para Ti, que eres perfecto en todo. ¡Te pedimos misericordia, Padre!
No podemos separarnos de Cristo ni un instante. Al contrario, necesitamos tenerlo como nuestro Salvador. Concédenos la bendición de la salvación y recíbenos en Tu Reino de amor, santidad y fidelidad.
Debemos permanecer en Tu gracia; por lo tanto, Te serviremos el resto de nuestras vidas, proclamando cuán importante eres para nosotros. Deseamos ser amados y protegidos por Ti. ¡Tu amor nos impulsa a vivir en Tu presencia!
