EL BUEN PROPÓSITO DE DAVID

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2026-02-13 03:00:00

Te alabaré, Jehová, entre los pueblos; a ti cantaré salmos entre las naciones.


Salmo 108.3

Muchas veces pensamos que David era un hombre que solo pensaba en la guerra, pero esto difiere bastante de lo que vemos en sus Salmos, inspirados por el Señor. La mayor preocupación de este rey no era matar a los enemigos que deseaban la destrucción de Israel, sino dar a conocer a Dios a todos los pueblos. En muchos de sus cánticos, David resumió lo que también debería ser nuestra misión: difundir únicamente el amor divino para enderezar la Tierra (Romanos 1.16).

Al hablar de la destreza de David en las batallas, es evidente que todo lo que hizo el rey guerrero fue para darle a Israel el derecho a existir. Fíjense: incluso hoy, vemos que la persecución de algunos países contra los hijos de Jacob es de naturaleza espiritual. ¿Por qué una nación predicaría abiertamente la destrucción de otra si esto no fuera algo que proviene del reino de las tinieblas? ¡Dios lo ve todo! (Hebreos 4.13).

En los días del hijo de Isaí, este odio hacia los israelitas fue contenido únicamente por la fuerza que obtuvieron de su fe en Jehová. Sin embargo, dadas las guerras que esta pequeña pero importante nación ha librado, es evidente que alguien superior siempre la ha ayudado. Recordemos que, en las Escrituras, se revela que llegará el día en que una confederación de naciones marchará contra Israel en el valle de Armagedón. Será la guerra de las guerras antes del regreso de Cristo (Apocalipsis 16.13-16).

Tras la batalla en este valle, escenario de terribles guerras, habrá un despertar espiritual entre los descendientes de Jacob, que los llevará a aceptar a Jesús como el Mesías (Apocalipsis 19.11-16, 19-22). Entonces, se convertirán en los mayores evangelizadores en los días dorados que vendrán sobre el mundo. Los descendientes de David y los de las otras tribus alabarán al Señor entre los pueblos (Romanos 11.25-27).

Quienes vivan en esos días quedarán cautivados por el amor de Dios, el mismo amor que hubo en Abraham, Isaac y Jacob, manifestado en todo el planeta. La gente sabrá cantar alabanzas en hebreo, y el poder divino obrará ininterrumpidamente en todos los países. Dios es poderoso para cumplir esta profecía, escrita por la pluma de David. El Infierno rugirá con furia, porque una innumerable cantidad de personas se convertirá al Señor.

Nosotros, que predicamos la Buena Nueva, estamos sembrando las semillas de un futuro hermoso para quienes han sido preparados y ungidos para la visita final de Dios a los pueblos de la Tierra. No debemos dejarnos inquietar por noticias negativas sobre el fin de los tiempos. El anticristo vendrá, pero el Señor lo destruirá con el Espíritu de Su boca (2 Tesalonicenses 2.7-8). El enemigo nos amenazará con armas poderosas, ¡pero Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida! (S. Juan 14.6).

Que la Iglesia de Cristo no se deje llevar por las ofertas que el propio Jesús rechazó cuando el diablo le mostró la gloria de las naciones y le propuso darle todo si el Salvador se inclinaba y lo adoraba (S. Mateo 4.9-10). ¡Cuídense del adversario, porque es mentiroso y padre de la mentira! (S. Juan 8.44) Nunca caigan en sus trampas. ¡Somos el pueblo de Dios!

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Señor! ¿Por qué la gente no se convierte y Te alaba como mereces? Sabemos que la batalla de la fe se gana obedeciendo Tu Palabra, por eso Te pedimos ayuda para que no nos desviemos ni un paso de nuestra misión.

Tú eres el más grande y actúas por amor, por eso nunca perderás la batalla contra el enemigo, que desesperadamente vaga por el mundo difundiendo mentiras para engañar a la gente e impedir que crean en Ti. ¡Quien Te ama resistirá al maligno!

Pronto nos uniremos a los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob para dar a Tu Nombre la verdadera y justa alabanza. Nuestros padres sembraron las semillas de la fe que Tu mano plantó en aquellos días. ¡Pronto darán fruto!