EL DIOS DE NUESTROS PADRES
COMPARTILHE
2026-06-10 03:00:00
El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerlo en libertad.
Hechos 3:13
Tenemos que invertir nuestro tiempo en la oración y en meditar en lo que las Escrituras revelan acerca de Dios Padre y de Su Hijo. No debemos dejarlo para después, porque el conocimiento de quién es el Dios de nuestros padres en la fe nos ayudará a escapar de las astutas trampas del diablo (Efesios 6:11). Seremos victoriosos si aprendemos el secreto para vencer en todas las luchas en el Nombre de Jesús. ¡En Él hay poder!
Ese Nombre hizo que Pedro sanara al paralítico junto a la puerta Hermosa, como él mismo se lo explicó a las personas que pensaban que el poder de sanar era suyo. El apóstol aclaró: “Por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, lo ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros” (Hechos 3:16). La fe en Cristo puede darle la victoria en cualquier circunstancia.
La persona que deposita su confianza en el Señor se libra de enfermedades que, según los mejores especialistas, no tenían solución. Esa fe puede incluso traer de vuelta a la vida a quien tuvo su muerte confirmada, como Lázaro, que llevaba cuatro días sepultado (S. Juan 11). Dios obra todo en todos (1 Corintios 12:6). Sin embargo, después de recibir la bendición, la persona necesita enmendarse con Dios y perseverar en creer en Él para vivir bien.
El Señor Jesús nos dio ejemplo de lo que la fe que habitaba en Él puede hacer por nosotros, si también está en nuestro corazón. Nada podrá impedirnos usar Su Nombre contra las trampas del enemigo (S. Mateo 10:1). ¿Por qué no aprovechar la oportunidad que nos da el Salvador para apropiarnos de todo lo que nos pertenece en Él? ¡Decídase a obtener la victoria ahora mismo!
Pedro aprovechó la curiosidad de las personas que presenciaron la sanidad del paralítico junto a la puerta Hermosa para anunciar la salvación en Cristo. Es interesante notar que el apóstol le dijo al mendigo que no tenía oro ni plata para darle. Ahora bien, si Pedro le hubiera dado dinero, la sanidad no habría ocurrido. Sin embargo, él vivía por la fe y, en aquel momento, su riqueza era el conocimiento del Nombre de Jesús.
El apóstol no tuvo miedo de acusar al pueblo que pidió la liberación de un homicida, Barrabás, para que el Maestro fuera muerto. Pero Jesús vino exactamente para morir en nuestro lugar, a fin de que fuéramos perdonados y redimidos de la caída. Predicamos el Evangelio conforme a la orientación de Dios, no porque queramos sanar a todas las personas. Aquellos que creen en Cristo y Lo aceptan como Salvador y Señor reciben el perdón de sus pecados y pueden ser sanados.
Hace más de 50 años que hago exactamente lo que todos han visto en los cultos que realizamos por todo el país y en otras naciones. Hasta hoy, no ha habido una sola reunión en la que el poder del Altísimo no haya hecho maravillas en medio de nosotros. ¡Venga a experimentarlo!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Dios y Padre! En el pasado, las personas Te conocían como el Dios de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob; pero ahora Te conocen como el Padre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡Te agradecemos por enseñarnos a vivir por la fe en Ti!
Queremos agradarte, haciendo la obra que nos confiaste sin dudas y sin miedo de que no honres Tu Palabra. Es imposible que quien cree en Tu Hijo no participe de Tu gloria cuando sanas enfermos y liberas a los oprimidos. ¡Aleluya!
Las Buenas Nuevas están siendo anunciadas por el mundo, porque eso es lo que deseas que hagan Tus amados. No podemos dejar de ministrar las bendiciones que Jesús nos concedió por medio de Su sangre derramada en la cruz. ¡Somos salvos y libertos por la fe en Ti!
