EL REPRESENTANTE DEL DIABLO FUE LIBERADO
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2026-06-17 03:00:00
¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios.
San Marcos 1:24
El rey del Infierno tomó a un pobre hombre y lo hizo actuar de manera descontrolada para, como siempre, aterrorizar a los habitantes de Capernaúm. Nadie lograba lidiar con aquel hombre, pues el mentiroso hacía que todos le temieran. Se comportaba violentamente, actuando con fuerzas sobrehumanas para mostrarse invencible. ¡Jesús fue a la sinagoga, donde el hombre estaba, precisamente para liberarlo de todo mal!
Al inicio de mi ministerio, el Señor me usó mucho en la liberación de personas poseídas por espíritus malignos enviados por el diablo. Se puede decir que fueron miles de casos de liberación de individuos que antes eran dominados por las tinieblas. Lo importante es que todos quedaron libres. El Nombre de Jesús es la única arma capaz de expulsar a los demonios.
Las acciones del hombre poseído dejaban claro quién lo dominaba. Nadie estaba en paz cerca de él. Jesús se dirigió exactamente a aquel lugar. Al ver al Maestro, el endemoniado corrió hacia Él, gritando como una fiera contra Aquel que vino para derrotar todo el poder infernal. Estudiemos las tres frases que revelan su estrategia para tratar de engañar a Jesús.
La primera fue: «¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno?» El diablo usó a aquel endemoniado para intentar convencer al Salvador de no hacer nada; al fin y al cabo, no era problema del Señor. Nunca intente dialogar con los demonios, pues, habiendo sido ángeles que cayeron en la mentira de Lucifer, poseen gran fuerza. El maligno quiso decir que aquello era solamente obra suya y que tenía derecho a actuar allí.
El demonio no sabía que Jesús vino para deshacer las obras del mal, como dijo Juan: “Para esto apareció el Hijo de Dios: para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8b). Ahora bien, todas las obras del diablo ya fueron destruidas. Hoy, es la fuerza de la incredulidad la que hace que continúe afligiendo a las personas con enfermedades y llevando a muchas a cometer actos terribles. Satanás fue derrotado totalmente en la cruz (Colosenses 2:15).
Después de ver que su primer intento de engañar a Jesús no funcionó, el adversario intentó un segundo golpe, diciendo: «¿Has venido a destruirnos?» Él sabía que un día el Hijo de Dios lo vencería, pero le preguntó si había ido allí para destruirlo antes de tiempo. Nuevamente, Cristo escuchó lo que decía y no le respondió nada, porque sabía que el enemigo quería dialogar para sembrar engaño. El Salvador vino como hombre y, por eso, ¿podría ser más débil que él? ¡Claro que no!
La tercera tentativa era hacer que el Maestro se confundiera, pues, siendo el Santo de Dios, Él no podría estar aquí, ya que el lugar de Dios es el Cielo: «Sé quién eres: el Santo de Dios.» Jesús se encarnó, era humano como cualquiera de nosotros y, por eso, podía destruir las obras del Infierno (S. Juan 1:1-14). Al ver que sus argumentos se desmoronaban, la legión de demonios salió del hombre, quien fue libertado y restaurado.
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Señor, nuestro Libertador! Qué hermoso es leer Tu Palabra acerca de cuando Jesús fue a liberar al endemoniado en Capernaúm. ¡Cristo fijó Sus ojos en el diablo que lo poseía y ordenó que saliera!
El abogado del diablo hablaba por la legión de demonios e incluso parecía decir la verdad. Sin embargo, sus mentiras se vinieron abajo y tuvieron que dejar libre al hombre, pues no pudieron resistir la orden de Jesús. ¡Hemos visto eso ocurrir en muchos lugares!
Te agradecemos por la autoridad que nos diste para hacer Tu obra con sabiduría, gracia y poder, liberando a los oprimidos de la prisión en la que Satanás los mantenía. ¡Tus siervos Te alaban por Tus maravillosas obras!
