EN ORACIÓN Y RUEGO

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2026-10-10 03:00:00

Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Hechos 1:14

Este versículo revela que la práctica de orar y rogar existe desde hace mucho tiempo en la Tierra. Gracias a ella, muchas personas han recibido ayuda. Sin embargo, muchos han perdido de vista esta costumbre y, por eso, sufren mucho. Hay ocasiones en las que la conversión de una persona solo se produce cuando se elevan oraciones y ruegos ante Dios. Sin consagración, quien ha sido salvo cederá a la tentación y adoptará actitudes de las que se avergonzará. Es bueno recordar que Jesús fue tentado en todo, pero no pecó (Hebreos 4:15).

La conversión de muchos solo se producirá cuando escuchen el mensaje de la cruz a través de la evangelización. Sin salvación, caerán inevitablemente en las sutiles trampas del diablo. Satanás se aprovechará y enviará insinuaciones, apelando a la razón de la persona. Un ejemplo de ello es cuando, en el matrimonio, uno de los cónyuges es infiel y el enemigo influye en la persona traicionada para que cometa el mismo acto. Quien ha nacido de nuevo nunca seguirá al diablo, porque forma parte del Cuerpo de Cristo. ¡El buen testimonio es apreciado por el Reino de la luz, pero el malo, por el de las tinieblas!

En el cenáculo había personas reunidas que querían complacer a Jesús. Oraban y suplicaban ante Dios. Esas dos acciones los llevarían a vivir de manera santa. Ahora bien, si no abrían su corazón al Señor, no podrían ser purificados y, en consecuencia, su conducta no sería irreprochable. Todos somos susceptibles a la tentación, pero no podemos albergar la sugerencia maligna en el corazón; de lo contrario, ¡caeremos en pecado!

¿Ha llegado ya a la conclusión de que, si usted se rinde a la tentación, nunca subirá con Jesús cuando regrese? Nunca juegue con su salvación, pues la Palabra dice: «Un poco de levadura leuda toda la masa.» (Gálatas 5:9). ¿No le interesa saber si pasará la eternidad en el Cielo o en el Infierno? ¿Acaso el diablo ya le ha convencido de que el lago de fuego es una broma de Dios?

Una de las tentaciones es la pasión, un sentimiento divisivo que prevalece sobre la razón y la moral. Puede ejercer una acción violenta o subversiva, dirigida por un espíritu intransigente. Quien se deja llevar por él está convencido de que es bueno y hace todo lo posible por demostrar que tiene razón. Solo el Señor es bueno y acertado en lo que dice o hace. Él nos advierte: «Santificaos, pues, y sed santos, porque yo, Jehová, soy vuestro Dios.» (Levítico 20:7). ¡Empiece a santificarse!

Dios quiere nuestro bien, pero el maligno, nuestro mal. Por eso, decida cambiar de comportamiento. Isaías habla de la justicia del mejor de los hombres: «Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.» (Isaías 64.6). No se justifique a sí mismo, sino santifíquese en Jesús, pues Él es nuestra justificación (1 Corintios 1:30).

El Hijo de Dios nos sacará de este mundo, que arderá por completo, e irá delante de nosotros. Aquellos que quieran seguir al Maestro deben hacer lo que dice la Palabra: «Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.» (S. Lucas 9:23). «Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.» (Hebreos 12:14).

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares

La Oración de Hoy

¡Dios mío! Permítenos comprender qué nos falta para ascender con Jesús en el rapto de la Iglesia. Estamos dispuestos a hacer lo necesario. Necesitamos estar firmemente arraigados en Tu Palabra. Si no perseveramos en seguirte, ¿qué será de nosotros?

Ya hemos recorrido un largo camino y no podemos perdernos. Sabemos que el diablo nunca se rinde en su intento de tentarnos, así que ayúdanos a no extraviarnos. Perdona nuestras desviaciones en la conducta y enséñanos a vivir según Tu voluntad.

Debemos unirnos a aquellos que perseveran en la oración y no caen en modas pasajeras ni en tantos pecados. Deseamos seguirte correctamente, pues sin Tu amor, jamás mejoraremos nuestros caminos. ¡Confiamos en la revelación de Tu Espíritu!