EN SU SANTUARIO

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2026-09-06 03:00:00

Dios ha dicho en su santuario: «Yo me alegraré; repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot.

Salmo 60:6

Es interesante notar que el Señor enfatiza Su santidad. Probablemente lo hizo para que todos estuvieran seguros de que era imposible que hubiera rastro alguno de maldad en Sus decisiones. En el momento oportuno, Dios se regocijaría al tomar las medidas que afectarían a los habitantes de los dos lugares mencionados en este versículo. La primera acción sería repartir Siquem, y la segunda, medir el valle de Sucot.

Muchos pasajes bíblicos mencionan a Siquem como la puerta de entrada a Canaán, que Abraham utilizó al venir de Harán, donde se estableció y murió su padre (Génesis 11:32), como registran las Escrituras: «Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.» (Génesis 12:5). ¡Qué hermoso comienzo!

Es evidente que, en aquel entonces, la ciudad no tenía ese nombre y, quizás, tenía pocos habitantes. Más tarde, el heveo Hamor la compró, o la conquistó, y la nombró en honor a su hijo, el príncipe Siquem. Pasó el tiempo y Jacob se fue a vivir allí. Sin embargo, el príncipe maltrató a Dina, la hija de Jacob. Debido a esta violencia, los hermanos de la joven mataron al príncipe y a todos los hombres del lugar. Jacob reprendió a sus hijos y la familia se marchó de allí (Génesis 34).

Volviendo al tema de la entrada de Abraham en Canaán, el Señor se le apareció y le prometió darle esa tierra: «Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encino de More; y el cananeo estaba entonces en la tierra. Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido.» (Génesis 12:6-7). ¡Abraham no se detuvo ahí, sino que erigió un altar a Dios!

En esta ciudad, que llegó a ser conocida por el nombre del hijo de Hamor, ocurrieron numerosos acontecimientos. Abraham pasó por esta región, y Moisés relata que los cananeos ya estaban en la tierra (Génesis 12:6), pero cuando Dina fue maltratada, el príncipe era heveo. Este hecho demuestra que las tierras cambiaron de manos rápidamente. Allí, Josué anunció a Israel su muerte (Josué 24:25).

El Señor advirtió que se alegraría en Su santuario y repartiría Siquem. La tierra era la herencia de los hijos de Israel. En esta ciudad, el pueblo pidió al rey Roboam que les redujera los impuestos, ya que los impuestos que cobraba Salomón eran muy altos. Sin embargo, Roboam rechazó la petición. Esta negativa provocó la separación de diez de las doce tribus que conformaban el reino de David, dejando a Judá solo con la tribu de Benjamín (1 Reyes 12:1-19).

Dios también advirtió que mediría el valle de Sucot, pero no reveló el propósito de este acto. En el Altísimo hay fuerza para ayudar a los sinceros, pero quien se alía con el enemigo pierde la paz. En efecto, abandonar al Señor y volverse a los ídolos trae consecuencias terribles. Dios vela por Su Palabra (Jeremías 1:12).

 

En Cristo, con amor,

 

R. R. Soares

La Oración de Hoy

 

¡Dios santo! Queremos alegrarte y llevar a cabo Tu obra tal y como Tú deseas. Tú nunca saldrás de Tu santidad. Enséñanos a amarte y a hacer Tu voluntad, porque nunca experimentaremos Tu amor si no Te amamos de verdad.

Tú dijiste que repartirías Siquem. Del mismo modo, Tú tomas las decisiones adecuadas que nos llevan a glorificar Tu Nombre. Al fin y al cabo, Tus decisiones son justas y adecuadas para que Tu pueblo Te ame de todo corazón. ¡Cuántas historias bíblicas hay en la ciudad de Siquem!

El valle de Sucot fue la primera parada de Jacob al regresar de Mesopotamia, tras cruzar el vado del Jaboc y luchar con Tu ángel. Allí construyó una casa y pabellones para albergar a su rebaño. ¡Ayúdanos a servirte con rectitud!