ENSEÑANZA QUE DUELE
COMPARTILHE
2026-09-05 03:00:00
Has hecho ver a tu pueblo cosas duras; nos hiciste beber vino de aturdimiento.
Salmo 60:3
Debemos examinarlo todo y retener solo lo bueno que proviene de Ti para nuestro beneficio (1 Tesalonicenses 5:21-22). Jamás permita que nadie inculque en su corazón nada que esté fuera de la Palabra. Los israelitas se rebelaron contra las instrucciones del Señor y, por ello, tuvieron que permanecer en el desierto durante 40 años, donde no hay alimento, ni se cultiva ni se vende nada. ¡Los siervos del Señor deben ser siempre sabios!
Debido a su rebelión, los israelitas sufrieron diversas aflicciones. Ahora, lo mismo ha sucedido en la Iglesia de Jesús. En lugar de caminar en la luz, muchos andan sin rumbo. Cuando ven una oportunidad, inmediatamente la aprovechan. El trato para los hijos de Israel habría sido mejor si hubieran poseído las montañas de los amorreos. ¡Dios es fiel!
¿Cuántas veces ha pasado por tribulaciones sin preguntarle al Señor por qué sucedieron? Jamás se deje engañar por las mentiras de Satanás. No hay maldad en el Altísimo. Si nos equivocamos, Él nos permitirá pasar por pruebas, o jamás enmendaremos nuestros caminos. Algunos incluso confiesan que no se acercaron a Dios por amor, sino por dolor. ¿Por qué no decidieron seguir el camino escogido por el Todopoderoso? ¡Ore!
Nuestro vino es la sangre de Jesús, que nos liberó de las fuerzas de la oscuridad, las cuales no pudieron resistir la obra que Él realizó en el inframundo del pecado. El Mesías despojó a los demonios, quienes usaron la caída de Adán para oprimirnos. Ahora, ya no pueden tocarnos, pues está escrito: «Caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegarán.» (Salmo 91:7). ¡Manténganse firmes solo en las declaraciones del Altísimo!
Jesús nos mandó que comiéramos Su carne y bebiéramos Su sangre para que tuviéramos plena comunión con Él: «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.» (S. Juan 6:54-56). ¡Esta declaración es poderosa!
Dios nos ha llamado a vivir plenamente en Su presencia, día y noche. De esta manera, jamás le daremos cabida al diablo. Así pues, revístase de santidad y obedezca los mandamientos divinos. Quien se entrega al Padre, conforme a Su Palabra, vivirá tan cerca de Él (S. Juan 14:23) que el diablo no podrá alcanzarlo con sus malos pensamientos. ¡Conságrese ahora para que mañana pueda disfrutar del hermoso amor del Señor!
La invitación a la felicidad se hizo cuando Jesús llamó a todos los cansados y agobiados (S. Mateo 11:28), pero a menudo no queremos escucharlo. Sea una persona plena en la fe en Cristo, acudiendo a Él para encontrar la felicidad en cualquier situación: «Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.» (S. Juan 5:40). ¡Venga y viva!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Padre soberano! ¿Por qué íbamos a desobedecerte si nos has advertido que, sin Ti, no podemos hacer nada? Lamentablemente, hay quienes dejan de lado la vida en abundancia y prefieren pasar por dificultades para sobrevivir en la oscuridad.
¡Basta ya de ver cosas duras, como si no fuéramos Tus hijos! ¿Por qué pasar días y noches gimiendo de dolor, si podemos vivir ante Ti en Tu amor? ¡Queremos recibir Tus promesas y, así, estar libres del dolor!
Te damos las gracias por darnos de Tu vino, el mismo que tomamos en la Santa Cena en memoria de Tu Hijo. No aceptamos las ofertas del diablo, por eso Te pedimos que nos liberes de toda iniquidad, pues anhelamos disfrutar de la vida abundante que nos trajo Jesús. ¡Ayúdanos, Señor!
