ESAÚ ERA DE MAL CARÁCTER
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2026-06-06 03:00:00
Vio asimismo Esaú que las hijas de Canaán no agradaban a Isaac, su padre;
Génesis 28.8
Las personas se distinguen por el temor que tienen -o no- a la Palabra de Dios, que nos enseña a vivir en paz con el Señor y a cerrar las brechas para que el diablo no nos sugiera tentaciones ni malos deseos. Quien no se somete a los mandamientos de Dios no Lo ama; por lo tanto, se vuelve vulnerable a las acciones del diablo, porque se cierra a Aquel que podría protegerlo: el Señor. La maldad de una persona es la causa de muchas cosas malas que le suceden.
Esaú, hermano de Jacob, no tenía buen carácter. Al ver que sus padres no aprobaban a las hijas de Canaán como esposas para él, prefirió casarse con dos de ellas, entristeciendo a sus padres con la crueldad y la maldad de su corazón. Ese hombre no podía ser aquel por medio del cual Jesús nacería para salvarnos, porque su linaje no era apropiado.
Quien acepta las palabras del enemigo debe saber que eso le impedirá obtener las bendiciones celestiales. Pero quien se somete al plan de Dios forma parte del grupo de los bienaventurados y guiados por el Espíritu Santo. Esfuércese por no tener nada en su vida que lo condene y le impida recibir la ayuda del Cielo. Los descendientes de Esaú, los edomitas, fueron llevados a odiar a Israel. Resultado: nadie sabe dónde están (Jeremías 49:7-13).
Jacob, a diferencia de su hermano, siempre meditaba en el Pacto que Dios había hecho con su abuelo Abraham y su padre Isaac. Fíjese, la recompensa o el castigo no solo ocurren en este mundo, sino principalmente en el venidero. Quienes hacen el bien y aman al Señor ascenderán con la Iglesia el día del rapto, pero quienes han hecho el mal pasarán por la gran tribulación y, después de ser juzgados, irán al lago de fuego y azufre (1 Tesalonicenses 4:13—5:11).
Ahora bien, ¿por qué quienes insisten en pecar no se preguntan dónde irán después de la muerte? Es imposible engañar al Señor. En el Juicio, nadie podrá alegar que no se equivocó en nada. Toda la humanidad vive en Dios, existe y se mueve en Él. Los impíos serán castigados y enviados al lugar donde el fuego nunca se apaga (Apocalipsis 21:8). ¡Vele, ore y crea en las Escrituras; así vivirá con Jesús!
La disputa entre Esaú y Jacob empezó cuando aún estaban en el vientre de Rebeca. Ella le preguntó a Dios la razón de esta contienda, y la respuesta fue: «Y Jehová le respondió: «Dos naciones hay en tu seno, dos pueblos divididos desde tus entrañas. Un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor.» (Génesis 25:23). Es probable que Esaú naciera después de Jacob, pero, al ser más fuerte, jaló a su hermano y salió primero.
Jacob perdió su primogenitura por la fuerza de Esaú, pero nació con la mano agarrando el pie de su hermano, por lo que recibió el nombre que significa suplantador (Génesis 25:24-26). Esaú, al regresar hambriento de la caza, cambió su primogenitura por un guiso de lentejas preparado por Jacob. Más tarde, quiso recuperar lo perdido y lo buscó con lágrimas, pero fue rechazado (Génesis 25:27-34; Hebreos 12:16-17). ¡Manténganse alerta para no perder la bendición!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Dios, Juez justo! Viste lo que sucedió al nacer los gemelos Esaú y Jacob. El más fuerte nació primero y obtuvo la primogenitura. Pero, ya adulto, al ver el guiso que preparaba su hermano, cambió ese derecho por un plato de comida. ¡Qué insensatez!
Después, Esaú recapacitó e intentó remediar la situación, pero no hubo verdadero arrepentimiento, y su petición fue negada. Tú haces justicia a los oprimidos, por eso Te damos gracias por Tu obra. ¡Protégenos del mal y danos vida en abundancia!
Somos salvos por la obra de Cristo, quien selló con Su sangre el pacto de gracia, mediante el cual tenemos la redención de nuestras almas. Ahora esperamos el regreso de Cristo para que nos arrebate de la Tierra, donde reina el pecado, y nos lleve al Cielo.
