LA MAYOR GARANTÍA

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2026-06-05 03:00:00

Pelearán contra ti, pero no te vencerán, porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.»


Jeremías 1:19

¡Qué declaración tan grandiosa de Dios! Las fuerzas del mal no pueden vencer a quien se mantiene firme, obedeciendo las órdenes del Señor. Esa persona está entre los bienaventurados del Señor. El diablo ataca a los salvos, usando mentiras y tentaciones para alejarlos de la presencia del Altísimo y hacerlos sufrir. Sin embargo, Dios declara: «Pelearán contra ti, pero no te vencerán».

Jeremías fue elegido para una misión cuando aún era un ser sin forma. De hecho, incluso antes de la concepción, Dios conoce el género de la persona, si será hombre o mujer, como dijo David: «Tú formaste mis entrañas;

me hiciste en el vientre de mi madre.» (Salmo 139:13). El Creador conoce las estructuras que existen dentro de usted y cómo activarlas. Por lo tanto, entréguese a Él para cumplir su llamado.

Dios nos ha preparado para continuar la obra de evangelizar al mundo (S. Marcos 16:15). Por lo tanto, debemos aceptar esta tarea y jamás rebelarnos contra los designios del Señor (2 Corintios 5:18-20). Nosotros solo vemos lo que existe, pero el Padre conoce nuestro ser interior, y con Su ayuda, podemos marchar con firmeza hacia la victoria en cualquier batalla que Él nos permita librar. La victoria no pertenece al hombre, sino a Aquel que creó los cielos y la tierra. ¡Él es nuestro Padre! (S. Juan 1:12).

Los mensajeros del reino de las tinieblas se esforzarán por derrotarnos. Sin embargo, si estamos con el Salvador, jamás seremos vencidos. Después de todo, cuando descendió al Infierno, venció al mal: «Y despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.» (Colosenses 2:15). ¿Por qué no creer que Jesús hizo esto por usted y por mí? La manera de vencer el mal es mediante nuestra fe en Cristo.

Todo ser humano tiene derecho a escuchar el Evangelio: la Buena Noticia de lo que Cristo hizo por la humanidad. Al morir por nuestros pecados, Jesús descendió al infierno y despojó al diablo de la autoridad que le había robado a Adán. También es importante saber que el Hijo de Dios consumó la obra redentora al resucitar de entre los muertos. Ahora somos el pueblo de Dios, siempre y cuando creamos que Él hizo todo esto para salvarnos (S. Juan 5:24).

Al recibir a Jesús como su Salvador y Señor, sus pecados son borrados y olvidados (Isaías 43:25). Al morir en la cruz del Calvario, Cristo le absolvió completamente (Isaías 53:4-6). Así que, cuando sea atacado por cualquier mal, crea que ya no le debe nada al diablo y que Dios está de su lado. Se le ha dado autoridad sobre las obras del mal, ¡así que siempre vencerá al adversario!

No se deje engañar ni oprimir por el diablo, porque el Todopoderoso le fortalecerá y le ayudará. El Señor quiere librarle del mal, y para ello, necesita que esté completamente unido a Jesús: «Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho.» (S. Juan 15:7).


En Cristo, con amor,

R. R. Soares



La Oración de Hoy

¡Amado Señor! No importa si el Infierno se levanta contra nosotros. Aunque venga con toda su fuerza, Tú estarás delante de nosotros. ¡En Ti tenemos la garantía de que ningún mal nos sobrevendrá, ni ninguna plaga tocará nuestra morada!

¿Quién podrá prevalecer contra Ti? ¿Por qué tendríamos miedo de las tinieblas si Tú garantizas que los demonios nunca prevalecerán contra nosotros? ¡Tu Palabra es la Verdad que necesitamos conocer para nuca sufrir derrotas!

Todo lo que necesitábamos era escuchar que Tú estás con nosotros, para librarnos de cualquier dardo del enemigo. Según está escrito, ningún mal nos sucederá en el territorio santo. Descansamos seguros, ¡porque Tú eres nuestra Fortaleza!