LO ESCUCHABA DE BUENA GANA

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2026-07-08 03:00:00

Porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, se quedaba muy perplejo, pero lo escuchaba de buena gana.


San Marcos 6:20

El Espíritu Santo advirtió que Herodías no podría matar a Juan el Bautista porque el rey temía al siervo del Señor. Herodes debería haber cultivado este sentimiento de amor por Dios y no por Su siervo. Sin embargo, el corazón del monarca estaba cerrado a la revelación que Juan le trajo. Herodes ignoró que el alma que rechazaba la obra redentora de Cristo perecería en el Infierno.

El astuto rey había sucedido a su padre, Herodes el Grande, quien había ordenado la matanza de los niños de Belén y la región, pues temía que el recién nacido Rey de los judíos pusiera en peligro su reinado (S. Mateo 2:16). La admiración de Herodes por Juan no ayudó en absoluto al profeta, ya que prefirió continuar en el error que lo llevaría al lago de fuego eterno.

Muchas personas logran comprender el plan de Dios para sus vidas, pero no se convierten a Cristo. Algunas actúan así porque no creen en la Biblia, a pesar de ser el Libro Sagrado. La venida de Jesús fue anunciada por varios profetas, quienes incluso mencionaron el lugar de su nacimiento (Miqueas 5:2). Para mí, que he predicado la Palabra por más de 50 años, la salvación de algunos y la condenación de otros es un misterio. ¡Misericordia!

Herodes era malvado y encarceló a Juan. Sin embargo, sabiendo que era un hombre justo y santo, lo protegió. El rey acudía al siervo de Dios para escucharlo y le mostró respeto. A Juan no le importaba lo que pudiera sucederle, pues el principal objetivo de su vida era obtener la atención del Señor. Muchos se desesperarán al ver al Salvador descender del cielo con un gran grito, un clamor de guerra, para poner fin a la locura del mundo.

El rey solía conceder las peticiones de Juan, pero despreciaba sus enseñanzas sobre la vida eterna, aunque estaba dispuesto a escucharlo. Algunas personas muestran interés en este tema, incluso hacen preguntas, pero descuidan lo esencial: la entrega a Cristo. Se perderán para siempre si mueren sin una conversión genuina.

¡No tenemos tiempo que perder! Si un ser querido muere sin Jesús, tendrá el mismo final que el peor bandido del mundo: el Infierno. ¿Cuántas veces nos hemos esforzado por guiar a alguien a la salvación, pero, lamentablemente, se resiste y entra en la eternidad sin nacer de nuevo? En ese estado, jamás verán la Luz, sino que permanecerán en tinieblas eternas. La Biblia dice: «Así que, si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres» (S. Juan 8:36).

Es bueno ser bien tratado por todos, pero lo mejor es tener éxito guiando a los perdidos al Reino de Dios; de lo contrario, jamás alcanzarán la redención que Cristo trae. Dedique su tiempo a predicar el Evangelio —las Buenas Nuevas de la salvación— a su familia, amigos y conocidos. El Salvador mismo mandó: «Y les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”» (S. Marcos 16:15). ¡Cumpla esta misión!

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares

 

La Oración de Hoy

¡Padre, nuestro eterno Guardián! Sería bueno que todos Te temieran para que vivieran en Tu gracia. ¿Qué podemos hacer por nuestros amigos y por quienes desconocen la vida eterna? ¡Enséñanos a difundir Tu Palabra!

Deseamos que todos Te encuentren para que no perezcan, pero quien aún no Te conoce se resiste a la Verdad. ¡Anhelamos presentar la vida eterna a quienes caminan hacia la muerte eterna!

Enséñanos a dedicar nuestro tiempo a la lectura de la Biblia. Así, nos volveremos sabios por medio de Tu Palabra. Cuando el enemigo diga que estamos perdiendo el tiempo, responderemos con las Escrituras. ¡Amén!