NO ESPERE ELOGIOS

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2026-04-28 03:00:00

¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no.


San Lucas 17.9

Cuando el Altísimo abre nuestra mente a través de Su Palabra, damos los primeros pasos en la vida espiritual. En ese momento, somos como niños, que aún no tienen ninguna revelación, pero desean hablar del amor de Dios. El conocimiento de las Escrituras nos llena de la alegría del Señor, que es nuestra fuerza (Nehemías 8.10). Por eso, ¡aquellos que se encuentran al inicio del camino cristiano ya pueden ser considerados los vencedores del mañana!

Quien no obedece a Dios está dando espacio para que el enemigo entre en su vida, causando todo tipo de problemas y necesidades. Por eso, esa persona no tendrá éxito. Los salvados por Cristo tienen algo en común: la disposición a conducir a los perdidos a la Luz, siendo recompensados con las bendiciones del vaso de agua (S. Mateo 10.42).

El Señor no agradece al siervo que hace la obra, pero a quien no la realiza se le exige por no haber hecho nada para sanar las aflicciones de personas que se convertirían y escaparían del sufrimiento eterno. Dejar de cumplir los mandamientos divinos demuestra que sus prerrogativas no son las de Dios. Como consecuencia, deja de disfrutar del amor del Padre (S. Juan 14.21). Dar es mejor que recibir (Hechos 20.35).

Toda revelación de la Palabra que llega a su corazón debe entenderse como un mandamiento de Dios para buscar el entendimiento, orar al respecto y hacer uso de su derecho a ser bendecido. Debemos prestar siempre atención a lo que el Señor nos dice, pues, sin duda, eso nos hará bien. El siervo obedece a Jesús, por eso, esté siempre a Su disposición y ámelo con todo su corazón y con toda su alma (S. Marcos 12.30).

Cualquier recompensa que el Señor tenga para concederle, déjela para recibirla en el día de Su regreso para arrebatar a la Iglesia. ¿Por qué cobrar una recompensa por cualquier acción que realice, si esta es automática? Esta es una lección que debemos aprender para no estar orando todo el tiempo pidiendo gracias. Al comprender la Palabra, propóngase ir a la presencia del Padre celestial, dando gracias y apropiándose de la bendición. ¡La respuesta de Dios es inmediata!

Es bueno cuando nos dedicamos a guardar los preceptos del Maestro, y eso significa que lo amamos. Al hacerlo, Él también nos amará, y así nuestro futuro será glorioso. Por qué dejar de amar a Aquel que nos ha concedido tan gran honor, como dice la Biblia: «Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios» (Romanos 8.14) ¡Ser hijo de Dios es una condición permanente!

Cumplamos las órdenes del Señor, y así tendremos la gloria de ser llamados hijos de Dios, hermanos de Jesús, nuestro Salvador. Del mismo modo que Le servimos, seremos servidos, y esto es de suma importancia. Crea en Dios y obedezca Sus mandamientos. ¡A Él sea la gloria ahora y por siempre!

 

En Cristo, con amor,

 

R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Padre, Autor y Consumador de la fe! Te damos gracias por todo lo que haces a nuestro favor, concediéndonos el privilegio de ser llamados Tus hijos. ¡Nuestro corazón dice que somos Tus siervos, para cumplir Tu santa voluntad!

Considéranos siervos, enseñándonos a hacer la obra como la hacía el Salvador. Con ello, reafirmamos que nuestra vida está a Tu disposición. No aceptamos seguir los deseos de la carne, ¡sino que Te seguimos con alegría!

Que Tu mano nos eleve a la posición de personas que Te aman y obedecen Tus planes. No hay nada que cambiar ni mejorar en Tu Palabra. ¡Te damos gracias por hacernos miembros de Tu familia!