NO LE TEMA A LAS PRUEBAS
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2026-01-03 03:00:00
No temas lo que has de padecer. El diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. ¡Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida!
Apocalipsis 2.10
Los hermanos de la Iglesia de Esmirna vivieron tiempos hostiles, pues los emperadores de Roma oprimían, encarcelaban y asesinaban a los cristianos, pero no los vencieron, porque al morir iban al Cielo. No importa si, en el futuro cercano o lejano, la Iglesia de Cristo sufre persecución, y somos oprimidos, encarcelados, perseguidos e incluso asesinados por aquellos que se rigen por las tinieblas. El que cree en Jesús jamás experimentará la segunda muerte (Apocalipsis 2.11; 21.8); simplemente irá al Padre antes de lo previsto.
La gloria de la vida eterna jamás les será arrebatada a los fieles a Cristo, porque lo aman y le obedecen con todo su corazón. Nosotros, los cristianos, jamás seremos abandonados por Aquel que venció a la muerte y despojó a los demonios de la autoridad que tenían para oprimirnos (Colosenses 2.15). Por lo tanto, prestemos atención a las palabras del Maestro, quien nos enseña a no temer lo que hemos de sufrir (Apocalipsis 2.10b). La recompensa que nos espera en la eternidad es la mayor bendición que podemos recibir del Señor.
Sin importar el sufrimiento que Dios permita que suframos en la Tierra, Él es nuestro Padre y nos advertirá sobre los peligros que enfrentaremos. Sin embargo, si no nos dice nada, afrontémoslos con serenidad, pues lo importante es no negar a Aquel que nos redimió del pecado y la muerte eterna. Quienes perseveran en seguir al Salvador no deben desesperarse, sino concentrarse en cómo corresponder al favor de Dios. Él jamás nos dejará (Hebreos 13.5b), sino que nos consolará con Su amor eterno.
Debemos estar siempre alerta, pues en este mundo tendremos aflicciones, pero, así como Jesús venció la adversidad y los poderes, nosotros también lo haremos con dignidad (S. Juan 16.33). Con la protección del Padre, no sufriremos a manos del diablo. Así pues, incluso cuando nos sobrevengan las peores maldades, adoraremos a Dios, clamaremos a Él y ocuparemos el lugar que la gracia divina nos ha reservado en Cristo Jesús. ¡Somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó! (Romanos 8.37).
Los cristianos de la iglesia de Esmirna debían pasar por una tribulación por diez días y no debían abandonar su fe en Cristo. Quizás se nos conceda un tiempo mayor para demostrar nuestro amor por nuestro Señor. El período de diez días fue corto en comparación con lo que les espera a los habitantes de la Tierra al final de los tiempos. Sin embargo, Jesús obraría a favor de los suyos para acortar los días de sufrimiento (S. Mateo 24.21-22).
El secreto para agradar a Dios es serle fiel hasta la muerte, y Él nos dará la corona de la vida (Santiago 1.12; Apocalipsis 2.10). El Cielo y la tierra pasarán, pero las promesas de Cristo jamás pasarán (S. Lucas 21.33). Por lo tanto, no permita que el diablo le convenza de hacer algo contrario al plan divino. Alinee su vida ahora con el propósito celestial. ¿Desea solo unos pocos años más de vida en este mundo o algo que durará para siempre?
El don que el Señor le ha dado jamás le será arrebatado. Siendo fiel hasta la muerte, recibirá la corona de la vida, que es eterna. Ahora bien, pocos la recibirán, así que obedezca siempre a Dios y cumpla lo que Él manda en Su Palabra.
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Dios, nuestro amado Maestro! Según Tu consejo, debemos vivir con alegría y seguros de que nada puede apartarnos de Tu presencia, siguiéndote siempre y atendiendo a Tus exhortaciones.
Nos elegiste para evangelizar en la Tierra. ¡Qué bueno es estar ocupados en Tu mies, sembrando la Palabra con sabiduría y cosechando sus frutos! Queremos ser Tus instrumentos para liberar a la gente de la condenación eterna y librar a los oprimidos del diablo, como lo hizo Jesús cuando estuvo entre nosotros.
No importan las tentaciones ni las tribulaciones, sino la salvación que nos darás. Ya sea que estemos en prisión o en libertad, Tu amor nunca nos abandonará, al contrario, nos fortalecerá para permanecer fieles hasta a Ti hasta la muerte.
