POR LAS MISMAS OBRAS

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2026-04-15 03:00:00

Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

S. Juan 14.11

En este versículo, Jesús afirma que las obras que la gente vio realizar en Su ministerio testificaban que Él estaba en Dios y eran para la gloria del Padre, de ahí su importancia. Cristo vio a Su Padre realizarlas primero, y debemos esperar del Cielo y comprender bien la revelación de lo que salió de los labios de Cristo. ¡Este es el punto que hará crecer nuestra fe!

Medite en esta otra declaración del Maestro: «No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envió.» (S. Juan 5.30). Jesús habló como oyó, y esto nos anima a escuchar y comprender la Palabra de Dios. Nada nos llegará por casualidad, sino si entendemos las Escrituras y actuamos como el Señor procedió.

En otro versículo, el Salvador dijo que el Padre le mostró todo lo que hacía. «Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que éstas le mostrará, de modo que vosotros os admiréis.» (S. Juan 5.20). Ahora bien, Jesús vino a enseñarnos a hacer la voluntad de Dios a la perfección. Necesitamos vivir con entendimiento bíblico, para discernir lo que Cristo nos muestra al amarnos.

«Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.» (S. Juan 15.9). De los labios del Salvador surgió esta hermosa declaración que nos prepara para hacer las mismas obras que Él realizó. Necesitamos comprender cómo obró el amor del Padre en el Hijo, para que podamos aprovechar la misma operación del Salvador, a través del Espíritu Santo, en nosotros. Después de todo, el amor de Dios es el mismo. Debemos realizar las mismas obras que Jesús, e incluso mayores (S. Juan 14.12).

Sabemos que tal comprensión no proviene de nuestra deducción, sino de la revelación del Altísimo, que nos guiará adonde Jesús fue, para que podamos realizar maravillas divinas. Esto es el desafío que debe superarse con el poder del Espíritu de Dios, como dijo Zacarías: «Entonces siguió diciéndome: «Ésta es palabra de Jehová para Zorobabel, y dice: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.» (Zacarías 4.6). ¡Él nos anuncia el futuro!

Por muy ansiosos que estemos, nada haremos por nosotros mismos. Ahora bien, si permanecemos en el Hijo y Sus palabras permanecen en nosotros, llegaremos adonde Dios desea (S. Juan 15.7). Nada es imposible para los que creen: «Jesús les dijo: —Por vuestra poca fe. De cierto os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Pásate de aquí allá”, y se pasará; y nada os será imposible.» (S. Mateo 17.20).

Algunos hermanos en el pasado estuvieron a punto de hacer lo mismo. En cuanto a nosotros, no sabemos nada hasta que el Espíritu del Señor nos abre la Palabra, y entonces, como Pablo, diremos con confianza: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4.13). Cuando la comprensión bíblica les llegue, sean humildes y permitan que el Señor los use como Él desea.

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Padre, Creador y Sustentador! Debemos aprender más de Ti, amar a Tu Hijo y servirte como Tú deseas. Somos hijos de Tu amor. Creemos en Jesús por las declaraciones de Tu Palabra y Sus obras. Sin embargo, ¡necesitamos conocerte más y mejor!

Jesús estuvo en Ti, y queremos que Él esté en nosotros, para que seamos uno Contigo y con el Hijo, como Él mismo clamó en Juan 17. ¡No podemos desviarnos del Camino correcto!

Necesitamos hacer las obras del Maestro. De esta manera, demostraremos que Tu amor está en nosotros. Ayúdanos a cumplir Tu deseo, a hacer Tu voluntad y a darte la alabanza que mereces. Te agradecemos que nos hayas salvado, llamado y enviado a cumplir Tu propósito. ¡Amén!