¿QUÉ ERES PARA DIOS?

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2026-02-18 03:00:00

Mío es Galaad, mío es Manasés y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador.


Salmo 108.8

Necesitamos descubrir todo lo que nos pertenece en Cristo para que venzamos las acusaciones mentirosas del diablo contra nosotros, respecto a lo que él no entiende (S. Mateo 16.23). Por lo tanto, debemos estar listos para luchar en oración, acudiendo al santuario del Altísimo, donde Él ejerce Su poder para juzgarnos y declararnos inocentes (Hebreos 4.16). Nunca debemos mentir ante la gente, y especialmente ante Dios. Siendo la Verdad, Él no puede soportar que hablemos el lenguaje del diablo (S. Juan 8.44).

Dios se declaró dueño de Galaad y Manasés. No olvidará que es nuestro Señor y Dueño. Por lo tanto, si alguien quiere apoderarse de nosotros o de lo que nos pertenece, no dudará en entrar en combate para defendernos de todo mal. Tener a Jesús como nuestro Dueño es de gran valor, porque el diablo intentará ejercer autoridad sobre nosotros, pero Cristo no lo permitirá.

Somos el pueblo de Dios, como declara el Espíritu Santo por medio de Pedro: «Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.» (1 S. Pedro 2.9). ¿Qué más necesitamos? ¡Solo tomar nuestra posición en Cristo!

        Justo después de sacar a los hebreos de Egipto, Moisés les dio el mensaje divino, informándoles que podían ser tesoro especial de Dios: «Ahora, pues, si dais oído a mi voz y guardáis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra.» (Éxodo 19.5). El mundo entero es propiedad de Dios (Salmo 24.1), y la Iglesia es tesoro especial de Jesús, quien la redimió (S. Mateo 16.18). ¡Vale la pena ser de Él!

Dios declara que Efraín es la fortaleza de su cabeza. Cuando Israel se negó a obedecer a Dios, perdió la bendición original de ser la fortaleza de la cabeza del Señor. En el futuro, sin embargo, los israelitas se arrepentirán y se convertirán a Cristo, lamentarán el sufrimiento que padecieron por no haber recibido a Jesús como el Mesías y serán restaurados (Romanos 11). ¡Vele y confíe!

El Señor también dijo que Judá era Su legislador. Efraín y Judá (los reinos del Norte y del Sur) simbolizan a Israel, unificado bajo el gobierno del Mesías. Vale la pena recordar que Efraín era hijo de José con una mujer egipcia, lo que también puede indicar la Iglesia de Cristo, compuesta por gentiles. Esta, al igual que Israel, pertenece al Señor.

Las declaraciones del Salmo 108 provienen de David, escritas mil años antes del nacimiento de Jesús. ¿Qué dice Dios de nosotros? Somos la generación elegida, el sacerdocio real y el pueblo adquirido por la sangre de Jesús para ser Su pueblo particular. Hermosa es la gloria de la Iglesia de Cristo, ¡pero mayor será nuestra gloria en la eternidad!

Juan, el apóstol del amor, escribió el siguiente mensaje a la Iglesia: «Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es.» (1 Juan 3.2). ¡Permanezcan fieles y obedientes a Dios, pues han sido apartados para Él!

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares


La Oración de Hoy

  ¡Padre y Autor de las hermosas declaraciones que nos cautivan! Creaste todas las cosas con el poder de Tu Nombre; por lo tanto, todo Te pertenece. También formaste la Iglesia de Cristo, que es Tu propiedad. ¡Es maravilloso pertenecer a Ti!

Efraín, hijo de José con una egipcia, fue la fortaleza de Tu cabeza. ¡Qué prominencia le diste! Hoy, sin embargo, esta declaración se aplica a la Iglesia de Jesús, que sufrió horrores y no Te negó. ¡Un día, Te regocijarás con el pueblo que Te ama!

Judá, la tribu a la que pertenecieron Jesús, David y otros buenos reyes, fue Tu legislador y lo seguirá siendo por la eternidad. Tus dones son irrevocables. ¡Tu Iglesia es y será eternamente Tu casa!