¿QUÉ ESTAMOS AGUARDANDO?
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2026-01-31 03:00:00
Nosotros, por el Espíritu, aguardamos por fe la esperanza de la justicia.
Gálatas 5.5
¡Cuán grande es la decepción para el Señor cuando algunos dejan el Camino de Su amor y pasan a actuar bajo influencias perversas! Esto no es vivir en abundancia, pero quien desconoce la Verdad no comprende el mal que tales actitudes causarán a sí mismo y a toda su familia. En cambio, en Dios tenemos la firme y perfecta respuesta de que siempre seremos miembros de Su familia. ¡Anhelamos ascender con el Salvador!
El Espíritu Santo nos guía a aguardar por fe. Sin embargo, quien elige seguir su propio camino se enreda y sus pensamientos permanecen impuros. ¿Por qué elegir la derrota si la unción que le llevará a estar con Dios cuando Jesús venga a buscar a los elegidos del Altísimo ya ha sido puesta en usted? Por lo tanto, sea cual sea su problema, haya pecado o no, busque al Señor y empiece de nuevo su caminada con el Salvador.
Dios permite que seamos puestos a prueba para que seamos aprobados (Santiago 1.12; 1 Pedro 1.7). Desafortunadamente, algunos caen por algún defecto, como el amor al dinero, raíz de todos los males. Quienes no guardan los mandamientos renuncian a la misericordia divina y viven bajo el odio del Infierno. Pero a quienes aman a Dios y guardan Sus mandamientos nada les falta (Salmo 34.9-10). Si se ha equivocado, arrepiéntase y conviértase, para que sea perdonado y Dios le libre del mal.
Caminando según el espíritu de fe, actuará de una manera que agrade a Dios, y Él perdonará sus faltas y malas decisiones. Si hay malas prácticas en su vida, cada día se acumularán más cosas malas en sus pensamientos y recuerdos. Sin embargo, si clama al Cielo pidiendo ayuda ahora, el Señor enviará la Palabra para sacarle del fango del pecado y el sufrimiento (Isaías 55.1).
Espere la esperanza de la justicia divina para que se revista de poder y fe y así experimente lo mejor: el gran plan de Dios para usted. El Señor está listo para actuar y cambiar su rumbo, sacándole del abismo de la muerte y dándole una vida plena, pacífica y próspera que le llenará de alegría. Ore ahora al Padre en el nombre de Jesús, y será perdonado, restaurado y disfrutará de la salvación que ofrece el Hijo.
Si ha caído en una trampa que le aleja de la felicidad eterna, vuélvase a Dios ahora, cuéntele todo el mal que ha hecho y pídale que le perdone y le dé su paz. Entonces, construirá su futuro paso a paso. Los ángeles ya están listos para actuar y ayudarle. El Altísimo desea dar a quienes se arrepienten el perdón completo y la restitución de todas las cosas.
El Señor le dice: «Recuerda, por tanto, de dónde has caído, arrepiéntete y haz las primeras obras, pues si no te arrepientes, pronto vendré a ti y quitaré tu candelabro de su lugar.» (Apocalipsis 2.5). Pídale a Dios que le ayude a recordar qué le llevó a caer en manos del diablo. El Señor es su Padre y lo levantará. Dios escucha atentamente su clamor sincero. ¡Ore por misericordia!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Dios misericordioso! Cuando el hombre ya no tiene esperanza de ser salvado y escuchado por Ti, puede contar con Tu misericordia, que no tiene fin y se renueva cada mañana. Padre, extiende Tu mano y salva a los perdidos, ¡rescatándolos del fuego eterno!
¡Tú eres el único Señor! Tu Nombre está por encima de todo. Con espíritu de fe, esperamos Tu acción, sabiendo que, por Tu bondad, salvas incluso a quienes han despreciado Tu justicia y han caído en transgresión.
Sí, por el espíritu de la fe, tenemos la esperanza de que actúes en favor de aquellos cuya salvación nadie más cree posible, para librarlos de la condenación eterna. Tu amor les basta para volver a servirte. ¡Gracias, Padre!
