RESUCITÓ DE LOS MUERTOS
COMPARTILHE
2026-04-17 03:00:00
Que el Dios de paz, que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno.
Hebreos 13.20
La Biblia contiene solo la verdad, por lo que podemos creer en todas sus enseñanzas. Sus instrucciones vinieron del trono del Señor, del corazón del Creador, y nos fueron entregadas por el Espíritu Santo. Los salvos no tienen por qué lamentarse, pues si algún mal los aflige, solo necesitan reprender al enemigo y apropiarse de la sanidad adquirida por Jesús en la cruz, pagando por ella con su vida (Isaías 53.4-6; 1 Pedro 2.24). Fuimos redimidos por Su sangre (S. Marcos 10.45).
Comprender el poder de la sangre del pacto eterno le hará exitoso en todo, como declaran las Escrituras. Sin embargo, despreciarla significa regresar al pasado, cuando las fuerzas del mal le oprimían. Nunca olvide que usted fue comprado por Cristo para una nueva vida en Dios. Jesús vino al mundo para morir en lugar de la humanidad, para que pudiera vivir libre de las ataduras del diablo. ¡Viva su salvación!
En el versículo de referencia, al Padre se le llama «Dios de paz.» En comunión con Él, viviremos lejos de las trampas del diablo. Sabiendo esto, dedique tiempo a meditar en lo que las Escrituras dicen sobre usted y, después de conocer sus derechos en Cristo, reivindíquelos. No se limite a decir que, si Dios quiere, hará esto o aquello. Las revelaciones de la Palabra deben ser reivindicadas. Así, podrá alabar verdaderamente al Señor. ¡Él quiere verle feliz!
El Padre resucitó a Jesús para que Él sea visto en todas las áreas de su vida. Para ello, debe ser un ejemplo para los demás. Nunca olvide este mensaje: «Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma.» (3 Juan 1.2). Acepte solo la promesa del Señor contenida en este versículo: Él resucitó a Jesús de entre los muertos. ¡Crea!
El Señor nunca abandonará a Su pueblo; al contrario, en medio de las dificultades, tiene maneras de protegerlos y ayudarlos en cualquier necesidad. Según David, debemos conocer de memoria las intenciones del Altísimo: «Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos y ovejas de su prado.» (Salmo 100.3). ¡Los que confían en el Señor no se desaniman ante la adversidad!
Dios resucitó a Su amado Hijo, Rey de reyes y Señor de señores. No tiene intención de abandonarnos, pues el propósito principal de la venida de Jesús al mundo fue construir un puente que nos reconectara con el Padre. Hoy, nada puede separarnos del amor de Dios (Romanos 8.38-39). Pero necesitamos creer que podemos ser uno con Cristo y el Padre (S. Juan 17.22-23) y mantener nuestra comunión con Él. Si volvemos a los pecados del pasado, nos desconectaremos de Él de nuevo, ¡y entonces el maligno nos atacará!
He observado que la mayoría de los cristianos viven separados del Creador, el origen de la vida, y por lo tanto viven mal (S. Juan 15.6). Sin embargo, cuando creemos en Jesús y aprendemos qué hacer en la fe, disfrutamos de la presencia de Dios, y nada es imposible para nosotros porque creemos (S. Juan 17.20-21). ¡Hemos sido llamados a una vida de victoria!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Señor y Rey! Nos acercamos a Ti para vivir la nueva vida que Tu Hijo trajo a quienes creen en Ti y confían en Tu Palabra. Nunca seremos atacados por el maligno, porque Tú nos proteges y nos libras del mal. ¡En Ti hay libertad!
Nos revelaste a Jesús como nuestro Salvador. Por medio de Él, podemos acudir a Ti siempre que lo necesitemos, porque en Ti vivimos, nos movemos y existimos. ¡Tu Espíritu nos convence de que viviremos en el Cielo!
Agradecemos la sangre del pacto eterno, que resucitó a Jesús de entre los muertos. Ahora tenemos paz y seguridad, porque sabemos que cuando nuestra vida termine en la Tierra, Tú estarás en el Cielo para recibirnos como súbditos de Tu Reino. ¡Qué gloria!
