REY EN JESURÚN

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2026-04-22 03:00:00

Y hubo un rey en Jesurún cuando se congregaron los jefes del pueblo con las tribus de Israel.


Deuteronomio 33.5

Moisés escribió que, en el campamento israelita, el Señor era rey, razón por la cual vencieron a dos monarcas amorreos: Sehón de Hesbón y Og de Basán. Estos gobernantes eran famosos por sus victorias en las batallas, pero no lograron vencer al rey de Israel, quien le había ordenado a Moisés que escribiera cartas solicitando permiso para atravesar su territorio y prometiendo pagar por el agua que beberían el ganado y el pueblo (Números 21). ¡Sin embargo, prefirieron declararle la guerra a Israel!

Aquellos días fueron especiales para los israelitas, pero como no creían que su rey fuera superior al rey de cualquier otro pueblo que se levantara contra ellos, no consiguieron todo lo que necesitaban. Hoy en día, muchos actúan negativamente, temiendo lo que dirán si saben que son el pueblo de Dios. Sin embargo, el Señor solo necesita que vivan a la luz de sus promesas para ayudarlos en cualquier situación. ¡Dios es nuestro amigo!

En aquel entonces, los líderes del pueblo se reunían para decidir cómo proceder. Como obedecían a sus padres, también se postraban ante Dios. Sin embargo, cuando cada uno comenzó a hacer lo que le placía, se hizo difícil ver a toda la nación sometida al Señor. Hoy, muchos hermanos actúan como les place, sin dar la menor importancia a las Escrituras, y por eso son asediados por el mal, ¡y nadie puede librarlos!

Cuando hay división en la iglesia y se permite que quienes viven en pecado lo hagan, la culpa recae en los líderes. Otro error que se comete contra la obra de Dios es escuchar a hombres extraños, cuyas bocas hablan falsedad y cuya diestra es diestra de mentira (Salmo 144.7-8). Ellos impiden el crecimiento de la iglesia. Jesús dijo que los tropiezos son inevitables (S. Mateo 18.7), pero ¡ay de aquellos que le abren la puerta a Satanás para que cause destrucción en la casa de oración! (S. Lucas 17.1).

En el momento de la conquista de Canaán, ya bajo el liderazgo de Josué, la victoria de Israel sobre Jericó se produjo como Dios lo había dicho. Sin embargo, a pesar de que los israelitas habían sido advertidos del peligro de saquear esa ciudad, uno de ellos desobedeció las advertencias. En la siguiente batalla contra Hai, los israelitas fueron derrotados, con la muerte de 36 de ellos, además de la vergüenza de huir ante el enemigo. Josué oró, y Dios dijo que uno de ellos había tomado lo que estaba maldito. ¡Pecar no es bueno!

Como nadie confesó el error, se echaron suertes, y Acán, el mentiroso y malvado, y su familia murieron apedreados. ¿Por qué hay quienes se dejan usar por el diablo, sabiendo que no se juega con el Señor? El Todopoderoso conoce todo lo oculto: «Pues bien, nada hay oculto que no haya de ser manifestado, ni escondido que no haya de salir a luz.» (S. Marcos 4.22). ¿Ha pecado? Arrepiéntase y confiéselo ahora (1 S. Juan 1.9).

Jesús es el Rey de reyes y tiene el poder de descubrir cualquier crimen. Además, todo lo que hacemos, sea bueno o malo, lo hacemos para Él, «Porque en él vivimos, nos movemos y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: “Porque linaje suyo somos.”» (Hechos 17.28). ¡Oh, gloria!

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Señor! ¿Cómo podríamos evitar que el pecado más oculto se revelara, si en Ti vivimos, nos movemos y existimos? Te damos gracias por las revelaciones de Tu Palabra acerca de Tus atributos y Tus poderes. ¡Sálvanos de nosotros mismos!

Tú nos amas y nos proteges, para que no nos apartemos de Tus manos ni vivamos lejos de Tu amor verdadero y eterno. Firmes en Ti, pelearemos la buena batalla de la fe, seguros de que, en el último día, la corona de justicia nos será dada.

Somos Tu generación, enfrentando pruebas inimaginables, pero Tú nos das una salida a todas ellas. Nunca nos abandonas, así que podemos confiar en que estaremos contigo por la eternidad. ¡Amén!