¿SERÁ QUE ÉL NOS RECHAZA?

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2026-02-21 03:00:00

¿No serás tú, Dios, que nos habías desechado y no salías, Dios, con nuestros ejércitos?


Salmo 108.11

David le hace dos preguntas al Señor, indagándole si acaso rechazaría a Israel. Efectivamente, escuchó que esto no provenía de Aquel que ama a Sus hijos con todo Su corazón. Esto disipó la duda en la mente del rey, quien, como sabio político, preguntó si el Altísimo ya no saldría con los ejércitos de Israel. ¡Es bueno conversar con dulzura con el Padre!

Lo cierto es que, si Dios no va delante de Su pueblo en las batallas, caerán en manos de sus enemigos. Si Él no está con nosotros, enfrentaremos pruebas intensas y difíciles. Sin embargo, como el Señor es la Fortaleza de nuestras vidas, no temeremos nada (Salmo 27.1). Siempre necesitamos revisar cómo servimos a Dios. Hay hermanos que nunca se fijan si van bien en la fe y, debido a esta despreocupación, tropiezan. ¡Misericordia!

Muchos desconocen el mundo espiritual, el mundo del Señor, por lo que nada les funciona. La fe de estas personas no ha sido eficaz ni poderosa en las batallas que libran. Sin la ayuda de Dios, solo cosechan derrotas que lo complican todo, y al darse cuenta de esto, se desesperan y preguntan dónde estaba Dios todo el tiempo.

Si Dios no ha estado con nosotros en nuestras luchas, los problemas nos sobrevendrán trayendo sufrimiento; después de todo, siempre tendremos cuentas que pagar, adversidades y días malos (S. Juan 16.33). Es bueno preguntarnos: ¿Estamos prestando atención a la Palabra del Señor, o somos como la mayoría de las personas, que ni siquiera abren la Biblia para aprender a caminar ante el Todopoderoso a diario? ¡Quien abandona la Palabra probará su propio veneno, pues nada obtendrá mediante la fe!

No guardar los mandamientos demuestra que no amamos a Dios ni a nosotros mismos (S. Juan 14.21). En las leyes y ordenanzas del Señor, destinadas a Sus siervos, hay más que un deber; hay bendiciones de todo tipo que nos traerán plenitud en la vida personal y en la fe en Cristo. Dios nunca haría que Su pueblo se esforzara solo para complacerlo, pues a Él no le falta nada. Al poner límites, el Padre Celestial no lo hace para agobiarnos con obligaciones, sino para preservarnos del mal y colmarnos de bendiciones. ¡Oremos!

Dios piensa en nosotros constantemente, pero desafortunadamente, el liderazgo religioso que tomó el control de la Iglesia en el siglo II no entendía nada sobre el amor ni los mandamientos, por lo que llevó a la Iglesia, edificada por Cristo con Su sangre y el esfuerzo de Sus siervos en la predicación de la Buena Nueva, a convertirse en una religión alejada de Su mensaje y enseñanzas. Como dijo Pablo, entrarán en medio de vosotros lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. (Hechos 20.29b). ¡Vele, ore y crea!

Estos días son similares a los de Pablo. Cuando los lobos crueles se acercan a las ovejas que aún no se han consolidado en la fe en Jesús, estas se dispersan y se alejan del Buen Pastor. ¡Cristo debe ser el Señor de la Iglesia! Que el mensaje predicado desde los púlpitos sea el mismo que enseñó el Salvador, con manifestaciones de señales, prodigios y milagros. ¡A Él sea la gloria!

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Dios victorioso de las batallas! No nos has rechazado, pues continúas hablándonos de Tu maravilloso amor. Esto nos da la certeza de que jamás cruzaremos la línea. ¡No dejaremos de creer en Ti hasta alcanzar la libertad en el Cielo!

¡Ábrenos Tu Reino! Así, viviremos en Cristo, agradándote, y seremos recompensados. Que Tu amor nos fortalezca y nos permita aprovechar las oportunidades para amarte, creer en Ti y respetarte.

Estás listo para ejecutar venganza sobre quienes nos oprimen y, lo más importante, ¡irás delante de nosotros, para que sigamos honrando Tu majestuoso Nombre, que obra Tu poder incomparable en nosotros!