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2026-04-29 03:00:00

Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.


San Lucas 17.11

 Es hermoso estudiar la forma en que se expresaban los escritores bíblicos, y esto ocurrió hace mucho tiempo, desde hace 3.600 años hasta hace 1.900. Es bueno saber que las afirmaciones bíblicas se dirigían a nuestras vidas. Por lo tanto, tenemos el mayor gozo de considerarnos hijos de Dios, recreados en Cristo, para dar al mundo el testimonio que prevalecerá por la eternidad. ¡El Señor es incomparable!

No sabemos con exactitud en qué parte de Israel estuvo Jesús, pero, dirigiéndose al Sur, el Salvador pasó por Samaria y Galilea. Pues bien, Samaria estaba entre Galilea y Judea. El Señor conocía la razón de tomar desvíos, de acortar o alargar el camino, porque siempre cumplía la dirección recibida del Padre. Generalmente, estamos ocupados y actuamos insensatamente, pero eso no viene del Padre. ¡El Maestro vivía en paz!

¿Cuántos hermanos en Cristo, por ejemplo, han quedado mutilados, con secuelas irreparables, por conducir de forma imprudente, sin respetar la velocidad máxima permitida en las calles? Sin embargo, pueden ser sanados si buscan a Jesús. Vivimos en una época en que los hombres han dirigido la obra de Dios, y no es de extrañar que muchos se hayan vuelto religiosos.

Debemos ser practicantes de la Palabra, personas que aman a Dios y permanecen en Sus planes, para que podamos ver las mismas obras de Jesús realizadas hoy. Por lo tanto, nunca se dobleguen ante las amenazas del mal ni dejen de servir a Cristo con alegría (Salmo 100.2), porque así es como Él quiere verlos actuar, y no quejarse de todo. ¡Dios aborrece la murmuración!

Ir a Jerusalén en aquel tiempo era como regresar a la época del rey David, quien era valiente y vigoroso, prudente en sus palabras y sabía tocar bien el arpa (1 Samuel 16.18). Además de estas características, la fuerza de David estaba en Dios, y por esa razón, el Señor estaba con él y lo hacía vigoroso. La presencia constante del Altísimo convirtió al hijo de Jesé en un guerrero. Nada es mejor que ser enseñado, guiado y ungido por el Todopoderoso. ¡Él nos ama de verdad!

El Altísimo usó al joven David para liberar a Saúl del demonio que lo atormentaba, pero esta liberación fue incompleta porque Jesús aún no había venido al mundo para deshacer la obra del diablo. Sin embargo, al aceptar a Jesús en nuestras vidas, nos convertimos en hijos de Dios y, por consiguiente, podemos poner al maligno en su lugar: bajo nuestros pies. Siervo de Dios, ¡levántese y haga la obra ahora!

Dondequiera que Dios le guíe, vaya con fe y amor. Nada será diferente para aquellos que saben que han sido ungidos para llevar a cabo la obra del Señor. Manténgase vigilante para que el enemigo nunca le venza. Huya del pecado y recuerde: Ningún poder del Infierno puede detener la obra que Dios ha empezado en su vida. ¡Su momento es ahora!

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares

La Oración de Hoy

¡Amado Señor! Somos privilegiados porque Tú has trazado nuestro camino. Por lo tanto, podemos estar seguros de que ningún mal nos sobrevendrá. Además, quien sufra algún ataque del reino de las tinieblas será liberado por la fe en el Nombre de Jesús.

Tú eres la razón de nuestro llamado. Antes de la creación del mundo, ya tenías preparada nuestra misión para encomendarnos. Por esta razón, jamás tropezaremos con ninguna piedra. Al final, seremos recibidos por Ti para vivir a Tu lado eternamente. ¡Tú eres nuestro Padre!

Nos alegra haber sido llamados por Ti para hacer Tu voluntad y, al mismo tiempo, haber sido recreados en Cristo. Perdona nuestras faltas y no permitas que caigamos en ninguna trampa del Infierno. ¡Te damos gracias en el glorioso Nombre de Jesús!