VOLVIERON A JERUSALÉN

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2026-10-08 03:00:00

Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo.


Hechos 1:12

Los discípulos de Jesús y algunos de Sus seguidores tuvieron el privilegio de presenciar Sus últimas instrucciones antes de ascender al Cielo para sentarse a la diestra de Dios Padre, donde permanece hasta el día de hoy. Recibió todo el poder en el Cielo y en la Tierra, pues desde ese momento sería la persona de la Santísima Trinidad responsable del Universo. Cristo demostró Su obediencia hasta la muerte en la cruz. ¡Venció todas las cosas!

Quienes lo vieron ascender al Cielo quedaron asombrados. Tras escuchar las recomendaciones del Salvador, los apóstoles regresaron a Jerusalén. Era el comienzo del ministerio del Nuevo Pacto, cuando tendrían que continuar solos, cumpliendo la misión que el Mesías les había encomendado. Surgirían problemas, pero con las enseñanzas del Maestro, los seguidores de Cristo tendrían éxito.

Los discípulos no estaban lejos de Jerusalén, pues se dirigieron al Monte del Olivar para presenciar la ascensión de Cristo al Reino de Dios. Sin embargo, antes de eso, necesitaban recibir las instrucciones finales para completar la obra. Por lo tanto, nada podía impedir que la Verdad fuera conocida por todos. Así, los perdidos podían ser liberados al comprender cómo actuar. El Padre lo planeó todo hasta el más mínimo detalle.

La distancia desde la base del Monte del Olivar hasta Jerusalén era de unos 800 metros, o la distancia que un judío podía caminar en sábado. Los apóstoles apenas podían creer lo que veían. Jesús fue elevado a los Cielos y envuelto por una nube que separó a aquellos siervos de Aquel que entraba en el Reino de Dios para prepararnos un lugar. Cuando todo esté listo, el Padre le dirá al Hijo que regrese a la Tierra, y aquellos que han muerto en Cristo lo seguirán primero.

En ese día, los vivos esperarán a que todos los muertos en Cristo resuciten y sigan al Señor; entonces será su turno de acompañarlo. ¡Qué hermoso momento será para aquellos que esperan ver las maravillas de Su regreso! El Hijo de Dios vendrá con un grito de guerra, y quienes no creyeron en la obra que Él hizo por la humanidad clamarán por misericordia, pero no serán escuchados, pues se negaron a creer cuando el Espíritu Santo nos usó para hablarles.

¡Imaginen la desesperación de padres y madres al ver a sus hijos enviados al lago de fuego y azufre por no haber seguido sus consejos! No creer que Jesús pagó un alto precio para salvarnos es el peor pecado. No habrá oportunidad para quienes permanezcan en este estado. Quienes se entreguen a Cristo lo oirán decir: «Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.» (S. Mateo 25:34).

Examine su corazón y vea si está preparado para el regreso de Jesús. Después de Su venida, nadie se salvará. Quien no lo haya recibido como Salvador y Señor no será escuchado en aquel día y, sin duda, clamará por misericordia. Reconcíliese con Él ahora, o no habitará en la casa preparada por el Creador del Cielo y de la Tierra.

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Dios fiel! Nos alegra saber que Tu pueblo espera el regreso de Jesús. Mientras tanto, seguiremos orando por los perdidos. Si no se arrepienten a tiempo, ¡no participarán de la felicidad eterna!

Ser salvados por la obra realizada por Cristo es de vital importancia, pues nos da esperanza y la certeza de que viviremos en Tu Reino de paz y plenitud, junto a Cristo, el Rey de reyes. Mientras estemos en el mundo, queremos hacer Tu voluntad.

        ¿Qué sería de nosotros si Tu Hijo no hubiera venido a salvarnos, derramando hasta la última gota de sangre? La humanidad estaba perdida a causa del pecado de Adán. Ayúdanos a servirte sin límites; al fin y al cabo, nuestra salvación ha tenido un alto precio. ¡Te amamos, Padre!