¡CUIDADO CON LA RETRIBUCIÓN!
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2026-08-19 03:00:00
Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.
1 Samuel 8:8
En varios pasajes de la Biblia, el Señor nos informa que Su recompensa es según el amor que le profesamos (Romanos 2:6-8; 1 Corintios 15:58; Apocalipsis 22:12). Nos amó tanto que envió a Su Hijo al mundo para salvarnos de la condenación eterna (S. Juan 3:16), para librarnos de nuestros dolores y enfermedades, y para purificarnos de nuestras transgresiones e iniquidades (Romanos 5:8). Solo necesitamos amarlo y guardar Sus mandamientos para que Cristo y el Padre nos amen y se manifiesten a nosotros (S. Juan 14:21).
En el versículo que constituye la base de este mensaje, el Señor dice que Israel ha cometido malas obras desde el día en que fue liberado de Egipto. ¿Cuántos también han practicado el mal, incluso después de comprender la Palabra, rendirse a Cristo y comprometerse a servirle para siempre? Dios sabe que somos débiles y que aún caemos en la transgresión; por lo tanto, necesitamos Su ayuda para no apartarnos de la fe. Por lo tanto, jamás piense que es mejor que los demás, pues en verdad, ¡el Señor es quien le ayuda!
Jamás podemos considerar la idea de que no necesitamos al Altísimo para que nos proteja y vivamos sin pecar. Como afirmó Israel: «De no haber estado Jehová por nosotros, cuando los hombres se levantaron contra nosotros, vivos nos habrían tragado entonces, cuando contra nosotros se encendió su furor.» (Salmo 124:2-3). Esta afirmación se ajusta perfectamente a nuestras vidas. Dios tiene el mayor interés en nuestro bienestar, por eso lo amamos con todo nuestro corazón.
¿Por qué algunos deciden abandonar al Altísimo sin tener en cuenta Su amor por nosotros, que es mucho mayor que cualquier afecto que le dediquemos? Nada es más grande que el Señor y Su amor. Con el poder del Espíritu Santo en nosotros, somos más fuertes que el enemigo (1 S. Juan 2:14; 4:4). Dios nos da vida, y vida en abundancia (S. Juan 10:10b), incluso si algunas personas están en nuestra contra. El amor divino es verdadero e inmutable.
Estamos mejor que los israelitas cuando se apartaron de la Verdad; al menos no hemos servido a otros dioses, que no son más que demonios mentirosos. Nuestra fe está puesta únicamente en Jesús. Con Él no hay engaño, mentiras ni demoras (S. Juan 14:6). Sus fieles siervos llegarán al fin sin cambiar ni una sola palabra de los votos hechos al Señor. ¡No necesitamos nada más!
Quien abandona al Señor se destruye a sí mismo y, si muere sin haberse reconciliado con Él, su morada eterna será el lago de fuego y azufre. No se le dará otra oportunidad (Apocalipsis 2:4-5). Ame a Dios con todo su corazón y manténgase firme en Su Palabra. De esta manera, la fe en Cristo morará abundantemente en su corazón (Colosenses 3:16). ¡Quien tiene al Señor como su Comandante jamás pierde la batalla!
Se equivoca por completo quien, en lugar de acudir al Altísimo, recurre a los espíritus malignos para resolver sus problemas. Dios habló de Israel de esta manera: «Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen el agua.» (Jeremías 2:13).
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Señor, Manantial de aguas de vida! ¿Por qué los israelitas prefirieron la mentira, cuando podrían haberte invocado y haber cambiado de vida? Solo en Ti tenemos la vida plena; lo único que el diablo puede dar es la muerte.
Queremos el agua de la Roca, que se convierte en un gran lago, donde Tu pueblo y los prosélitos saborean Tu sabiduría. Jesús dijo que podríamos beber del agua que Él nos da, ¡la cual nos sacia plenamente!
Tenemos las mismas oportunidades que Israel de ser guiados y saciados por Ti. Algunos pensaron que eso era poco, así que se perdieron en los engaños del diablo. Nosotros no queremos eso. ¡Enséñanos la Verdad para que nunca dejemos que el enemigo nos aleje de Ti!
