LA BUENA COMPAÑÍA

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2026-05-16 03:00:00

También Lot, que iba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas.


Génesis 13:5

Desde pequeño, junto a su tío, Lot asistió a la mejor escuela de aquella época, teniendo a Abraham como maestro. Lot lo vio perder a Sara, la mujer a la que tanto amaba y respetaba, porque se la habían llevado para que fuera una de las esposas del rey de Egipto. Además, fue testigo de cómo Abraham oró y no quiso ser consolado, porque el Señor lo protegería de todo mal (Génesis 12:10-20). Abraham no utilizó a su sobrino como esclavo; al contrario, lo animaba a prosperar también.

Lot había visto a Abraham levantar el altar en Betel cuando llegaron de Ur de los caldeos (Génesis 12:4-9). El temor de su tío le impactó y, a su vez, él también aprendió a temer a Dios. Sin embargo, pronto sucedería algo que nadie esperaba: su separación de Abraham. Esa ruptura se produjo porque la tierra ya no podía sustentar los rebaños de ambos, que aumentaban cada día. Lot sería puesto a prueba y, así, mostraría lo que había en su corazón, que se inclinaba hacia la riqueza y no hacia Dios.

Muchas familias se pelean por la herencia; en algunas, esas disputas acaban en muerte. ¿Por qué las personas no actúan con más comprensión hacia los demás cuando deben tomar decisiones? En la historia que hemos estudiado, además de que la tierra era pequeña para la grandeza de sus rebaños, Lot no reprendía a sus pastores de ovejas, que tenían contienda con los de su tío (Génesis 13:1-7). Es triste ver cómo cambian las personas cuando se trata de dinero.

Quienes sirven al Señor pueden mejorar su vida. Sin embargo, nunca deben abrirle su corazón al adversario, porque esa actitud desagrada a Dios. Dejar de andar con el Padre y no arrepentirse son acciones comunes de quienes le faltan al respeto y se comportan sin temor a Dios. ¿Por qué el hombre se vende tan barato al enemigo, prefiriendo transgredir? Lamentablemente, en todos los pueblos encontramos a muchos que actúan de esa manera.

La prosperidad fue el sello distintivo de varios siervos de Dios, como el caso de Uzías, hijo de Amasías, que reinó durante 55 años en Jerusalén: «Persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, el cual era entendido en visiones de Dios; y en estos días en que buscó a Jehová, él le prosperó.» (2 Crónicas 26:5). Quien sea fiel al Señor hoy puede creer en Su Palabra, que dice: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10.10b).

Lot fue bendecido por permanecer junto a Abraham, quien tenía la bendición. Nosotros también seremos bendecidos si permanecemos junto a Cristo, que declaró: «Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.» (S. Mateo 28:18). ¿Lo que se le ha dado al Salvador opera en el ámbito financiero? Sí, en las finanzas y en la salud del cuerpo, del alma y del espíritu, así como en las relaciones familiares. ¡Él es el Todopoderoso!

Esfuércese por conocer las Escrituras para participar de todas las promesas que el Señor cumplirá en nuestra vida. Él mismo dijo: «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (S. Marcos 13:31). Puede y debes creer en Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida. Él garantiza que ninguna de Sus palabras desaparecerá. ¡Crea, ore y viva plenamente!

 

En Cristo, con amor,

 

R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Padre, Señor y Amigo! Tu Palabra nunca dejará de surtir efecto, por eso podemos vivir en abundancia. El diablo no puede anular ninguna de Tus palabras, porque son la Verdad plena. ¡Estamos llenos de Tu amor!

Lot vivía junto a su tío Abraham. Vivimos en Cristo, y Él en nosotros. Por eso, podemos llegar hasta el final sin desanimarnos jamás. Jesús, Tu Hijo amado y fiel Salvador, ya ha ganado nuestra batalla. ¡Él despojó al diablo de la autoridad que les había robado a Adán y Eva!

Quien confía en Ti y aprende la forma correcta de realizar Tu obra y vivir por encima del mal logrará más de lo que imagina. ¡Estamos felices por la salvación que nos has dado en esta vida y para siempre!