LA FIDELIDAD DEL PACTO
COMPARTILHE
2026-05-15 03:00:00
Caminó de jornada en jornada desde el Neguev hasta Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda, entre Bet-el y Hai.
Génesis 13:3
En la Biblia no vemos al Señor ordenándole a Abraham que fuera a Egipto. Por eso, no podemos afirmar que ese fuera el plan de Dios. Sin embargo, es evidente todo el cuidado del Altísimo hacia Su siervo, al no permitir que el faraón consumara el matrimonio con Sara, la princesa del Señor. Incluso estando en la tierra del pecado, el Todopoderoso amparó al patriarca en todo: «Abram era riquísimo en ganado, y en plata y oro» (Génesis 13:2).
A su regreso, Abraham siguió su camino, dirigiéndose al lugar donde había estado primero, Betel, una ciudad situada en Canaán. El pacto de Dios se cumplió al pie de la letra. En mi juventud, fui testigo de cómo un pastor hacía una confesión errónea. Como estaba cometiendo adulterio, dos hombres de Dios fueron a advertirle sobre el estado espiritual en el que se encontraba. Sin embargo, el predicador dijo que el Señor aprobaba esa situación, ya que hacía crecer a su iglesia. ¡No veló!
El Altísimo nunca aprobó el pecado de nadie, ni siquiera el de David, considerado varón conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22) Es nuestra obligación caminar ante el Señor, llevando Su Palabra adonde vayamos. Desobedecer los mandamientos abre la puerta para que el diablo actúe en nosotros y en nuestra familia. El pecado es lo peor que puede haber en la vida de un hijo de Dios. Antes de que los siervos caigan en el error, el Espíritu Santo se esfuerza por convencerlos de que no se aparten (S. Juan 16:8).
Algún tiempo después, aquel pastor se fue a pasar el Carnaval a una isla cercana a Río de Janeiro para descansar y buscar al Altísimo. Un domingo, le pidió a su hijo de 23 años que fuera a comprar pan. Tras bajar del barco, cuando ya casi llegaba a la panadería, una bala perdida mató al joven. ¡La desesperación del padre fue enorme al ver lo que había ocurrido! No vale la pena alejarse de Dios. ¡Vuelva a Él!
El hecho de que Abraham fuera cada vez más próspero ilustra el panorama que el Todopoderoso desea para Sus hijos. Quienes defienden la teología de la miseria, del pecado y de las quejas dirigidas a Dios día y noche deben reflexionar sobre la razón por la que el Espíritu Santo utilizó a Moisés para escribir acerca de la voluntad celestial para Sus siervos. ¡Los sabios alegran verdaderamente al Señor!
¿Cómo sería el mundo si el Israel del pasado les hubiera demostrado a los demás pueblos el respeto por la Palabra de Dios? Esta ocupa el lugar de Jesús en la vida cotidiana. De hecho, el Salvador da testimonio de lo que está escrito en la Biblia cuando la leemos, y nos habla a través de prédicas ungidas. ¡Es triste ver a los perdidos yendo a lugares donde el Señor es ridiculizado por vándalos espirituales, que lo niegan en casi todo!
Únase a Cristo, realizando Su obra, y no vuelva nunca al pecado. No ceda jamás a las tentaciones, que solo sirven para consumirle y, después, hacerle pecar. Sea sumiso a aquel que murió en la cruz para hacerle una persona nueva. Tenemos temor de Dios, por eso debemos vivir contentos todos los días. ¿Vamos a anunciar ese temor a los perdidos?
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Dios de Abraham y nuestro también! Contamos con Tu ayuda, viviendo según Tu Palabra y honrando Tu santidad. No queremos seguir a quienes se entregan a la bajeza espiritual, sino vivir ante Tu presencia, respetándote como es debido.
Tú nos has sacado del mundo. ¡Tú eres nuestro Padre! Tú nos has santificado y nos has recreado. Para nosotros, lo pasado, pasado está, pues no deseamos volver a los caminos sucios del pasado. Por eso, ¡ayúdanos a vivir en Ti!
Líbranos del mundo de las transgresiones y de los encuentros malignos, que contaminan nuestra alma. Anhelamos concederte el derecho a utilizarnos para salvar a los perdidos que se encuentran por todas partes. ¡Amén!
