LA MISERICORDIA DEL MAESTRO

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2026-05-02 03:00:00

Cuando él los vio, les dijo: —Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que, mientras iban, quedaron limpios.


San Lucas 17.14

Este versículo comienza con una información curiosa: Jesús Tuvo que ver a los leprosos para poder atenderlos. ¿Cómo no los vio si ellos lo vieron? Pues bien, los asuntos espirituales se revelan espiritualmente. Para mí, esta situación demuestra que, si la persona necesitada no se presenta ante el Maestro preparada como un obrero, Él no puede atenderla. Procure presentarse ante Él aprobado como un obrero (2 Timoteo 2.15).

Recuerde: los leprosos clamaron por misericordia. Este gesto demuestra que pusieron su fe en acción. En vista de esto, Jesús les instruyó que se presentaran ante el sacerdote. Quizás ya se habían presentado antes de ser declarados enfermos. Pero ahora, harían esta presentación de nuevo, cumpliendo la Ley, que requería que el sacerdote verificara y confirmara la curación. ¡Aquellos hombres fueron sanados por la fe!

La Palabra también narra la historia de Josué en la batalla de Gabaón. Esta nación envió a algunos «de lejos» para convencer a Josué de que los recibiera como amigos, porque no querían ser destruidos por los israelitas en la lucha por la posesión de Canaán. Los habitantes de Gabaón fueron sabios, pues, ante un ataque inminente, motivados por el pacto que habían hecho con Israel, llamaron a Josué. El capitán hebreo oró, y Dios le respondió (Josué 10.12).

¿Por qué, en el caso de los leprosos, Jesús no oró ni echó fuera al demonio de la enfermedad? Porque, al haber usado la fe para pedir sanación, aquellos hombres ya podían considerar su petición cumplida. Cristo nos trata de manera similar. Ellos creyeron y fueron a cumplir el mandato del Maestro. Cuando hay fe, basta con que la persona acuda a Dios para recibir la bendición. ¡El sacerdote representaba al Señor!

Hay muchas enseñanzas en las Escrituras. De hecho, todos los acontecimientos del Antiguo Testamento fueron escritos para nuestra enseñanza, como declara la Biblia: «Las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.» (Romanos 15.4). Por lo tanto, las valiosas lecciones del Señor no pueden ser ignoradas. ¡A Él sea la gloria!

¿Cuánta información importante perdemos cuando escuchamos a quienes descuidan el Antiguo Testamento? Se pasan del límite al crear doctrinas que no se encuentran en las Escrituras. En el Nuevo Testamento, la Biblia enseña acerca del Antiguo: «Todas estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, que vivimos en estos tiempos finales.» (1 Corintios 10.11). ¡Crea y viva!

En la frase: «Y aconteció que, mientras iban, quedaron limpios,», es evidente que Jesús nos estaba dando una valiosa enseñanza sobre la fe en la Palabra del Señor. Con este pasaje, tenemos la certeza de que recibiremos el mismo trato que se les da a los leprosos cuando clamemos con fe, creyendo que hemos sido escuchados. ¡En el Señor no falta nada ni hay obstáculos!

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares

 


La Oración de Hoy

¡Oh Dios! Recibimos una gran guía de Tu Palabra sobre cómo las bendiciones están garantizadas para nosotros. Al creer, podemos confesar que las tenemos. ¿Cómo no vivir en Tu presencia si, fuera de ella, solo hay confusión, falta de respeto y muerte eterna?

Los leprosos alzaron la voz, y esto hizo que Jesús los viera. No podemos tener tanto miedo como para quedarnos callados. Aprendemos que cuando nos revelas algo, ya es nuestro, ¡y podemos alabarte!

Cuando estemos en el Cielo, recordaremos las batallas que libramos con Tu ayuda y los dones que recibimos de Tus manos. ¡Te damos gracias por sacarnos del reino de las tinieblas y llevarnos a Tu Reino!