LO QUE NOS HACE VICTORIOSOS

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2026-08-09 03:00:00

Cánticos fueron para mí tus estatutos en la casa en donde fui extranjero.


Salmo 119.54

En el pasado, en Israel, había personas que buscaban socorro y dirección en Dios para librarse de los ataques de sus enemigos. Muchas profecías que escucharon se transformaron en cánticos de fe, lo que impulsó al pueblo israelita a levantarse contra los malvados que querían destruirlos. Hoy, algo similar nos sucede. Innumerables Salmos inspiran cánticos. ¡Las revelaciones de la Palabra nos revitalizan como si fueran una inyección de vitaminas!

Desconocemos la autoría del Salmo 119. Algunos creen que fue David, pero otros lo niegan. ¿Cómo podemos saber quién fue si la obra no está firmada? En realidad, esto no importa, porque el verdadero Autor es el Espíritu Santo. Él reveló que el salmista hacía de los preceptos del Altísimo sus cánticos dondequiera que iba. ¡Haga lo mismo y tendrá éxito en todo! (Salmo 1:1-3).

Cuando leo, en 1 Samuel 17, el relato del profeta sobre el encuentro de David con Goliat, me emociono profundamente. ¿Cómo pudo un joven que desconocía los horrores de la guerra ofrecerse para luchar contra un gigante con el fin de demostrar la existencia de Dios en Israel? David se distinguió de los demás de su tiempo, incluso de los soldados con experiencia en batallas. El hijo de Jesé se enfrentó a Goliat confiando en la grandeza del único y verdadero Dios, quien le daría la victoria (vv. 45-47).

Si obtiene el valor bíblico, otorgado por Dios mediante la meditación en sus declaraciones, nada le impedirá realizar la labor necesaria en nuestros días. No hay razón para temer al enemigo si tenemos al Señor como amigo. Después de todo, Él ya nos ha dicho que confiemos en Él, pues el que nunca duerme ni descansa está con nosotros y nos protegerá (Salmo 121:4-5). ¡Manténgase firme en su decisión de afrontar los desafíos y superarlos!

Creo que el Salmo 23 era uno de los favoritos de David, y siempre lo cantaba, recordando que el Señor era su Pastor y, por lo tanto, nada le faltaría (v. 1). Cuando cantamos himnos de fe y poder, nos revestimos de la fuerza divina y, con una orden, hacemos retroceder al diablo y confesamos que no puede ni podrá jamás vencernos. Es maravilloso cuando nuestros corazones se llenan del gozo del Señor, quien es nuestra Fortaleza (Nehemías 8:10).

David no temía al adversario ni ninguna amenaza que este le hiciera, porque sabía que Dios le había preparado un banquete en presencia de sus enemigos (Salmo 23:5). ¿Quién es el diablo para derrotar a quienes están firmemente establecidos sobre la Roca? No se sienta incapaz ni impotente para enfrentar el ataque del mal. El Señor hará lo necesario por quienes pertenecen a la familia de la fe. ¡Crea y siga adelante!

Sin importar qué problema surja para intentar impedir su éxito. Si alaba al Altísimo en medio de las dificultades, tendrá la fuerza para demostrar quién es en Cristo. Nunca vaya a ninguna batalla sin el Señor a su lado. Él le protegerá y le ayudará enormemente. ¡Avance en su fe! (Hebreos 12:1-2).

 

En Cristo, con amor,

 

R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Exaltado Señor! Los Salmos nos fortalecen, nos dan vigor y nos animan. Nos dan la certeza de que Tú estás al frente de nuestras luchas, como lo estuviste con Tus siervos en la antigüedad, durante sus peregrinaciones. ¡Queremos “peregrinar” en Tu Palabra!

Anhelamos el don de la poesía al hablar, orar y servirte, para que seas glorificado en todo el mundo. ¡Salva a los que están lejos del redil y sin la unción preparada para Tus hijos!

Sería bueno que todos los que viven en la Tierra hoy fueran como los que están en el Cielo, y que sus alabanzas exaltaran Tu grandeza. Los predicadores del Evangelio deben hacer Tu voluntad, y no la suya, ¡pues para eso vinimos a la vida en este tiempo!