NO FUERON ATENDIDOS
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2026-01-09 03:00:00
Pues os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.
San Lucas 10.24
Cuando leemos la Biblia, debemos observar bien las instrucciones de Dios. Este es uno de los principios que Él utiliza: «Porque al que tiene, le será dado y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.» (S. Mateo 25.29). El Señor nos enseña a no despreciar Sus instrucciones, pues sin duda nos preparan para la obra que debemos realizar en el Evangelio. Quienes son indiferentes al Altísimo no reciben respuesta a sus oraciones.
En el versículo que estamos analizando, Jesús no dijo que ningún profeta vio lo que nosotros vemos, sino que muchos profetas y reyes desearon verlo, y no les fue posible. No sabemos el porcentaje, pero «muchos» significa una gran parte. Esto ocurrió por su culpa, pues Dios trata a todos por igual. Consideremos el caso de Eliseo, a quien el Señor usó el doble que a Elías. Eliseo vio llegar su oportunidad cuando su amo le preguntó qué deseaba: doble porción del Espíritu (2 Reyes 2.9).
Permítanme explicar algo: Dios no nos dará lo que pedimos si la bendición no está destinada a la obra que nos ha encomendado. El Señor jamás daría Sus dones para nuestro deleite o promoción personal (Santiago 4.3). Los envidiosos que buscan ser usados para que sean reconocidos como poderosos no recibirán nada del Padre (Hechos 8.9-23). Si viera malas intenciones en alguno de Sus hijos, Dios no contribuiría a su perdición. En Su obra, todos somos siervos con el propósito de honrar al Altísimo.
Ciertamente, algunos profetas pidieron más poder a Dios, pero carecían de la preparación necesaria para recibirlo sin caer en las astutas trampas del diablo. Esta es razón suficiente para que el Señor no conceda más revelaciones ni poder a nadie. Ahora bien, cuando el Altísimo nos recompensa con ellos, desea que lo conozcamos mejor y realicemos obras como las de Jesús. Los salvos deben comenzar a usar lo que ya han recibido del Cielo, y así se les dará más.
Algunos profetas comprendieron que Dios derramaría más de Su poder sobre Sus siervos (Joel 2.28-29). Sin embargo, dado que vivieron antes del Calvario, era necesario que aún no recibieran tal poder, pues debían nacer de nuevo para que, como nosotros, pudieran ver el Reino de los Cielos, lo cual no sería posible en su época. Un ejemplo de esto fue el rey David, quien esperó en el seno de Abraham la venida del Mesías.
En cada generación, Dios usa a muchos de manera extraordinaria. ¿Se imagina lo que harían hoy los profetas y héroes de la fe de la antigüedad si vivieran bajo el señorío de Cristo? Por lo tanto, debemos ayudar a todos a entrar por la puerta de la salvación. Sin duda, el Señor salvará y ungirá a los nuevos «guerreros» del Nuevo Pacto, para que puedan hacer mucho más de lo que piensan y desean. Dios es el Autor de nuestro llamado. Debemos servirle con integridad de corazón y alma.
La mayor pérdida la sufrirán aquellos que, llamados por el Señor al ministerio, no lo acepten, rechazando la recompensa reservada para ellos. Algunos incluso iban bien encaminados en la carrera propuesta, pero se dejaron seducir por el fruto prohibido y lo comieron, desobedeciendo la orden divina. Estos hijos de Adán llorarán como Esaú (Hebreos 12.17). ¡Reconcíliese con Dios ahora!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Dios de la omnisciencia y la sabiduría! ¡Cuánto mejor Te serviremos si tenemos la bendición de ver Tus obras entre nosotros! Ayúdanos a no ser como aquellos que viven sin el debido temor de Ti, pues entonces tendremos a nuestra disposición Tus maravillosos dones.
En el Salmo 37.4, leemos que concedes los deseos del corazón de quienes se deleitan en Ti y viven según Tu Palabra. Clamamos por Tu ayuda para que no perdamos lo que has preparado para nosotros. ¡Anhelamos ser revestidos de poder y dignidad celestiales!
Tus dones nos harán fructíferos en toda obra que nos encomiendes. Así, serás magnificado como Dios y Padre. Ayúdanos a ver y seguir Tu guía. De esta manera, Tu Santo Nombre será glorificado.
