TERMINANDO LA CARRERA
COMPARTILHE
2026-03-14 03:00:00
Porque satisfaré al alma cansada y saciaré a toda alma entristecida.
Jeremías 31.25
Hasta que Cristo regrese, tendremos mucho trabajo por hacer en cuanto a la salvación de los perdidos, el crecimiento de las conversiones y la sanación de los enfermos. Creo que, si se realizara una encuesta seria, descubrirían que el número de enfermos supera al de los que gozan de buena salud. Incluso entre los que se consideran sanos, muchos viven de medicamentos y tratamientos.
¿Qué está sucediendo en nuestra sociedad? Hay lugares donde la cantidad de farmacias es impresionante, pero no se abrieron por casualidad. Los empresarios, bien informados por las estadísticas, son conscientes de que muchos no pueden vivir sin estas panaceas. Los laboratorios saben que la vida terrenal depende de su trabajo. Pero ¿qué ayuda puede brindar la Iglesia a los que sufren? Pues bien, Jesús enseñó que debemos hacer el trabajo como Él lo hizo (S. Juan 14.12).
Hay algo más fuerte y sanador que el "bálsamo de Galaad". Esto sin duda dará a los necesitados la fe capaz de resolver sus problemas. Sin embargo, nos hemos extraviado, centrando nuestra atención en otros intereses, y esta desviación del enfoque puede llevarnos a los brazos del enemigo. No podemos confundir las cosas. Debemos dedicarnos a nuestra misión, guiando a los perdidos a la casa de oración, porque Jesús cambiará sus vidas.
El Espíritu Santo usó a Jeremías para resumir lo que el Maestro haría en Su primera venida a la Tierra: saciar el alma cansada. Cuando el alma se cansa de pedir sin ver respuestas del Cielo, se deja llevar por el espíritu de engaño, que usa, por ejemplo, cánticos con doble sentido, para que consienta que diversos males la dominen, hasta el punto de volverse irrecuperable (Hebreos 6.4-8). Sin embargo, Cristo nos ha dado poder sobre todo mal (S. Lucas 10.19).
El Salvador vino para saciar el alma entristecida, pero algunos creen tener algo mejor que dar a la gente. Ahora bien, ¿cómo creerán si no hay nadie que predique el Evangelio? ¿Por qué algunos afirman ser de Dios e insisten en mentir, diciendo que Él ya no realiza los milagros que obró a través de Jesús? ¿Acaso no saben que, con esto, llevan a la gente a dejar de buscar la Verdad? Es necesario volver a las raíces bíblicas para liberar a los cautivos de las manos del diablo.
Muchos predican que las Escrituras no funcionan. Al respecto, Jesús habló del peligro de estos "profesionales del púlpito" que predican mentiras: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.» (S. Mateo 23.15). Es hora de que nos consagremos para mostrar al mundo el verdadero poder de Cristo.
Jesús vino para cumplir la obra necesaria: dar al hombre la respuesta y el poder para librarlo del mal. Por lo tanto, debemos aprender de Cristo e ir hasta los confines de la tierra para proclamar el Evangelio a la gente, la verdadera solución a los problemas de su cuerpo, alma y espíritu. «Porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis.» (S. Juan 13.15). ¡Seguir el ejemplo del Maestro es camino seguro al éxito!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Señor, Autor del verdadero ministerio! A Ti, que satisfaces el alma cansada, dirigimos nuestra súplica de ayuda, pues la teología moderna ha agotado la energía que hace que los débiles se consideren fuertes, ¡y por eso no pueden continuar!
Padre, los débiles que confían en Ti y en Tu poder pueden afirmar que son fuertes. Por eso, clamamos por la ayuda del Espíritu Santo, el otro Consolador. ¡Confesamos lo que podemos en Cristo!
Ya has saciado las almas entristecidas. Por eso, Te damos gracias por todo lo que has hecho por ellas. Nos hacemos fuertes cuando somos uno en Ti. Necesitamos ir hasta los confines de la tierra en el Nombre de Jesús para liberar a los oprimidos del diablo. ¡Amén!
