VEA Y TENGA
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2026-05-21 03:00:00
Toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
Génesis 13:15
En el Antiguo Testamento, la bendición era material, por lo que los israelitas tenían que poner los pies sobre la tierra y verla con sus propios ojos, reclamándola como suya. En cambio, en el Nuevo Pacto, debe ver por la fe —comprender a través de la Palabra de Dios— lo que le pertenece. El versículo que le haya llamado la atención durante la lectura o la prédica bíblica le ayudará a discernir cuál es su “porción de la tierra” y a apropiarse de la bendición anunciada.
En Génesis 13:14 leemos: «Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: «Alza ahora tus ojos y, desde el lugar donde estás, mira al norte y al sur, al oriente y al occidente.» Todo el territorio que él pudiera ver le sería dado como herencia. Nada ha cambiado en lo que el Señor nos ofrece. Abraham debía levantar los ojos para ver lo que se le mostraría. De la misma manera, Dios actúa con nosotros en el ámbito espiritual.
Es muy importante observar lo que el Señor le muestra; de lo contrario, se quedará sin la bendición. Con el paso del tiempo, viviendo con Él, creyendo en Su Palabra y obedeciéndola, aprenderá lo que es suyo por la revelación del Libro Sagrado. Entonces, podrá reclamar algo como suyo y lo tendrá. El Padre le daba a Jesús la guía para que hiciera lo mismo que Él. Hemos recibido el mismo amor del Cielo.
Los hermanos que se niegan a estudiar la Palabra no saben lo mucho que pierden, pues la Verdad solo libera a quien la conoce (S. Juan 8:32). Aquellos que no busquen la comunión con Dios nunca lograrán tener el entendimiento que Él desea concederles y vivirán sin disfrutar de sus derechos en Cristo. ¿Por qué a algunos no les interesa saber qué les abrirá la puerta de las bendiciones, si no les costará nada?
Cuando Dios habló con Abraham, aún no le había dado el entendimiento que, más tarde, le concedería al hombre salvo por Jesús. Hoy, Él ya nos ha dado todo lo que nos pertenece; por lo tanto, debemos verlo y reivindicarlo: «Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia» (2 Pedro 1:3). Al recibir la revelación, ¡asúmala y alabe a Dios!
El entendimiento de la Palabra es la tierra concedida por el Señor a quien le ama y cumple Sus mandamientos. Abra sus ojos para verla y, en seguida, aprópiese de ella. En la Palabra hay poder para llevar a cabo lo que Dios anuncia. David hacía esto al partir a la batalla contra los adversarios de Israel, quienes marchaban para destruir todo lo que el Altísimo les había dado. ¡Crea, ore y viva!
Una vez que haya comprendido algo de las Escrituras, actúe, porque Dios no le ha dado esa revelación por casualidad. Es la respuesta del Cielo para que se ponga manos a la obra. Nuestra lucha es diferente de las que libró David contra los enemigos de su pueblo. Hoy en día, son los espíritus inmundos los que se lanzan contra nosotros para intentar contaminar nuestra mente y llevarnos al pecado. ¡Vele!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Padre, Dador de las bendiciones eternas! Te damos gracias por guardarnos y fortalecernos. El enemigo siempre viene con nuevos ataques, por eso necesitamos el entendimiento que viene de Ti para resolver los problemas. ¡Todo es posible para Ti!
Abre nuestros ojos y veremos la grandeza de Tu amor y nuestra responsabilidad de poner al diablo en su lugar: bajo nuestros pies. Tú harás lo que has dicho, aplastando todo lo que surja para apartarnos de Tu santa presencia.
Te damos gracias por la tierra prometida, que nunca nos será quitada, y por dotarnos de la fuerza necesaria para vivir con rectitud. Tu amor nos conmueve y nos afianza en la fe en Cristo. ¡Esa es una de las razones por las que Te amamos y Te glorificamos!
