VISIONES Y REVELACIONES
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2026-09-15 03:00:00
Ciertamente no me conviene gloriarme, pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor.
2 Corintios 12:1
Pablo estaba maravillado por las visiones y revelaciones que había recibido de Dios, como un regalo de la bondad divina. Tal benevolencia obró un gran bien en la vida de aquel siervo, pues contó con la ayuda del Cielo para comprender cosas que el hombre común, aun siendo salvo, no puede entender. Sin embargo, Pablo sabía que no era bueno volverse vanidoso, porque eso podría alejarlo de Jesús (S. Lucas 18:14).
Por mucho que el Señor le use, nunca se jacte. Las Escrituras ya predijeron que los salvados podrían verse tentados a considerarse responsables de las cosas buenas que les suceden, e incluso algunos darían grandes sumas para alcanzar estas posiciones en el Señor (Santiago 1:16-17; Hechos 8:14-23). ¿Por qué abandonar la humildad en Cristo para vivir lejos de Su amor? Dios recompensa a quienes se humillan, exaltándolos para que guíen a más personas a creer en Jesús (1 S. Pedro 5:6).
Juan el Bautista es un ejemplo de siervo que comprendió su posición: él vino para que Jesús fuera exaltado y él disminuido: «El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.» (S. Juan 3:29-30). ¡Ojalá todos los siervos de Dios pensaran así!
Somos parte del plan eterno, ideado por el Creador. Juan el Bautista habló de sí mismo y del Cordero de Dios: «El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos.» (S. Juan 3:31). No intente promocionarse; deje que el Espíritu Santo lo haga, si ese es el propósito divino para su vida.
La posición que el Todopoderoso ofrece en Su gran plan de salvación para los perdidos ya es más que suficiente. No dar a Su Nombre la gloria que merece es seguir una dirección que no viene del Cielo, sino del trono de los vencidos. Somos simples siervos a quienes el amor divino ha escogido en la fidelidad de Jesús, el Hijo amado del Padre (Apocalipsis 1:8). Con sinceridad y amor, debemos contentarnos con nuestra misión.
Viva con claridad y sinceridad las visiones y revelaciones que Dios le concede. No se enorgullezca por ellas, para que su luz no se apague: «No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.» (Apocalipsis 2:10). ¡Vele y ore!
En Su infinita misericordia y amor sin límites, Dios nos ha destinado a participar de la gloria de dar al mundo Su Palabra con señales, prodigios y milagros, que acompañan un mensaje que el hombre jamás escucharía si el Señor no nos amara verdaderamente. ¡No vale la pena abandonar la luz para vivir en la oscuridad de la pasión prohibida, el libertinaje y otros pecados!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Señor de la Gloria! ¡Qué decisión tan maravillosa fue considerarnos fieles a Tu llamado, a brillar como luz ante los perdidos! La luz es Tuya, al igual que nuestra vida y todos los logros que realizas a través de nosotros.
Que podamos hacer el bien, para que Tu consejo y Tu amor nunca se aparten de nosotros. Somos privilegiados de ser Tus siervos. ¡Debemos hacer Tu voluntad, no la nuestra! ¡Confiamos en Tu bondad y Tu amor!
Nuestra meta es el Cielo. Por lo tanto, no permitas que caigamos en la tentación. La mayor gloria es estar entre Tus redimidos y ascender con ellos a la Gloria. ¡Que Tu amor sea nuestra bandera en todo momento! ¡Te amamos, Padre!
